Bitcoin: ¿Por qué la falta de un rally espectacular a fin de 2025 es una buena noticia para 2026?

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Bitcoin: ¿Por qué la falta de un rally espectacular a fin de 2025 es una buena noticia para 2026?

La narrativa clásica de los ciclos de Bitcoin es bien conocida: un período de acumulación silenciosa, seguido de un rally alcista frenético que culmina en un pico de agotamiento, para luego dar paso a una corrección masiva. Sin embargo, a finales de 2025, el mercado parece estar escribiendo un guion diferente. Anthony “Pomp” Pompliano, un conocido inversor y comentarista, presenta una tesis contraria a la intuición: la ausencia de ese “rally loco” o “blow-off top” en los últimos meses del año podría ser, irónicamente, el escudo que proteja a Bitcoin de un crash catastrófico en el primer trimestre de 2026.

Con el precio actual rondando los $87,400 y tras una caída de aproximadamente el 7.4% desde enero, el sentimiento de decepción por no alcanzar las predicciones más optimistas es palpable. En este artículo, analizaremos el argumento de Pompliano basado en la volatilidad comprimida, pondremos en perspectiva el rendimiento a largo plazo y contrastaremos su visión con las predicciones más cautelosas de otros analistas.

La Tesis de Pompliano: Volatilidad Comprimida = Menor Riesgo de Crash

El diagnóstico del mercado a finales de 2025

Muchos inversores esperaban que el tercer o cuarto trimestre de 2025 presenciara un “blow-off top”, un pico de agotamiento alcista caracterizado por subidas vertiginosas y volumen extremo, que suele preceder a correcciones profundas. Este fenómeno no se materializó. Como señala Pompliano, “No obtuvimos un ‘blow-off top’… pero tampoco hemos visto el gran desplome del 80% que la gente normalmente espera”. Este escenario inusual sitúa al mercado en un territorio diferente al de ciclos anteriores.

El papel crucial de la volatilidad

Aquí es donde Pompliano introduce un concepto clave: la compresión de la volatilidad. En términos accesibles, esto significa que los movimientos diarios y semanales del precio de Bitcoin se han vuelto significativamente menos bruscos en comparación con épocas anteriores. Mientras la atención se centra en la caída del precio desde máximos, un cambio estructural ha pasado más desapercibido. El propio Pompliano destaca: “Dado el nivel actual de volatilidad, sería muy sorprendente que… aún pudiera haber un drawdown del 70% u 80%”. Su argumento sugiere que la base para una caída de esa magnitud —normalmente alimentada por una euforia extrema y un apalancamiento desbocado— no está presente.

Un trade-off: Menos emoción alcista, más estabilidad

El análisis presenta un intercambio claro. La compresión de la volatilidad limita la posibilidad de rallies explosivos a corto plazo, lo que puede decepcionar a quienes buscan ganancias rápidas. Sin embargo, esta misma dinámica proporciona, en palabras de Pompliano, “un cierto grado de seguridad a la baja”. Al no haber un pico excesivo desde el que caer, el potencial de un desplome masivo en el primer trimestre de 2026 se reduce considerablemente. Es un escenario de menor riesgo extremo, tanto al alza como a la baja.

Contexto y Perspectiva de Largo Plazo

Más allá de la decepción de 2025: El “monstruo” de rendimiento

Es crucial contrarrestar la decepción a corto plazo con el rendimiento histórico sólido de Bitcoin. A pesar de no alcanzar las predicciones más ambiciosas para 2025, los datos a largo plazo pintan un panorama diferente. Bitcoin ha subido un 100% en dos años (desde 2023) y ha subido casi un 300% en tres años (desde 2022). Este rendimiento lleva a Pompliano a afirmar: “Esta cosa ha sido un monstruo en los mercados financieros”. La perspectiva amplia revela un activo que, a pesar de sus correcciones, ha generado riqueza sustancial para los inversores pacientes.

Las predicciones fallidas de 2025

Este contexto ayuda a entender el sentimiento actual. Figuras prominentes como Tom Lee de BitMine o Arthur Hayes de BitMEX habían proyectado precios cercanos a los $250,000 para 2025, alimentando expectativas que, hasta ahora, no se han cumplido. La brecha entre esas proyecciones y la realidad de un mercado que cotiza por debajo de los $90,000 explica gran parte de la frustración reinante.

Voces Contrarias: Los que Sí Ven Riesgo a la Baja en 2026

No todos comparten el optimismo de Pompliano

Sin embargo, el panorama para 2026 no es unánimemente optimista. Otros analistas con trayectoria prevén un escenario más complicado, destacando que la ausencia de un crash inmediato no garantiza un camino libre de obstáculos.

Pronóstico de Peter Brandt

El veterano trader Peter Brandt, conocido por su análisis técnico basado en gráficos, ha proyectado que Bitcoin podría corregir hasta la zona de los $60,000 para el tercer trimestre de 2026. Su pronóstico sugiere una perspectiva más cautelosa y alineada con patrones cíclicos históricos de consolidación.

Pronóstico de Jurrien Timmer (Fidelity)

En una línea similar, Jurrien Timmer, director de investigación macroeconómica global de Fidelity, ha sugerido que 2026 podría ser un “año de descanso” (“year off”) para Bitcoin. En su visión, el activo podría tomarse un respiro tras los fuertes avances, con un objetivo potencial a la baja alrededor de los $65,000.

Análisis de las diferencias

La divergencia de opiniones es ilustrativa. Mientras Pompliano se centra en la dinámica técnica actual del mercado, específicamente en la volatilidad comprimida como factor estabilizador, analistas como Brandt y Timmer incorporan en mayor medida ciclos históricos y consideraciones macroeconómicas más amplias en sus modelos. Existe, por tanto, un rango de escenarios plausibles para el próximo año.

Conclusión: Un mercado en transición

En resumen, la tesis de Anthony Pompliano sugiere que Bitcoin podría estar atravesando una fase de maduración. La volatilidad comprimida observada a finales de 2025 podría estar alterando el patrón clásico de boom y crash, haciendo menos probable un desplome del 70-80% en 2026. No obstante, es esencial mantener el equilibrio: otros expertos prevén un año de consolidación o correcciones significativas, con objetivos que apuntan a niveles como $60,000 o $65,000.

Para el inversor, la lección es clara: es crucial observar métricas más allá del precio puntual, como la volatilidad, para entender la salud del mercado. Además, nunca está de más recordar el rendimiento compuesto a largo plazo para mantener la perspectiva durante períodos de incertidumbre o lateralidad.

2026 se presenta así como un año de transición, donde la narrativa del “monstruo financiero” a largo plazo coexistirá y posiblemente se enfrente a las realidades de las correcciones cíclicas a corto plazo. La consolidación, aunque menos glamurosa que los rallies explosivos, puede ser la base para la siguiente etapa de crecimiento.

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