Tokenización de Activos Reales (RWA): ¿Por Qué los Mercados Emergentes Serán el Motor en 2026?

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Tokenización de Activos Reales (RWA): ¿Por Qué los Mercados Emergentes Serán el Motor en 2026?

Tokenización de Activos Reales (RWA): ¿Por Qué los Mercados Emergentes Serán el Motor en 2026?

La historia de la innovación financiera nos enseña una lección recurrente: las soluciones más transformadoras no siempre nacen en los centros de poder establecidos, sino donde la necesidad es más urgente. Hoy, en 2025, estamos al borde de otra revolución de este tipo, centrada en la tokenización de Activos del Mundo Real (RWA). Esta tecnología, que consiste en representar activos físicos o financieros tradicionales —como bienes raíces, bonos o materias primas— como tokens digitales en una blockchain, promete redefinir los mercados de capitales.

Según Jesse Knutson, de Bitfinex, el crecimiento explosivo de este mercado en 2026 no será liderado por Wall Street o la City de Londres, sino por las economías de mercados emergentes. Este artículo explora por qué estas regiones están destinadas a ser el motor principal, examinando la oportunidad única que presentan, los casos de uso concretos, las proyecciones de crecimiento y los desafíos inevitables que aún persisten.

¿Por Qué los Mercados Emergentes son Clave para la Tokenización?

El impulso hacia la tokenización en los mercados emergentes nace de una necesidad palpable: superar la “fricción” inherente a sus sistemas financieros tradicionales. Muchas de estas economías enfrentan obstáculos significativos para la formación de capital doméstico y para atraer inversión extranjera directa, debido a infraestructuras financieras ineficientes, burocracia extensa y mercados de capitales poco profundos.

Aquí es donde la blockchain actúa como un puente digital. Permite lo que Knutson describe como “formación de capital on-chain”, donde empresas y proyectos pueden recaudar fondos directamente a través de la cadena de bloques, evitando intermediarios financieros tradicionales y sus costosas fricciones. Este fenómeno se conoce como “leapfrogging” o salto tecnológico: al no estar tan arraigados en una infraestructura financiera heredada (“legacy”), estos países pueden adoptar con mayor agilidad nuevas “vías digitales”.

Un ejemplo concreto y ya en marcha es el uso acelerado de stablecoins para liquidaciones comerciales y remesas, una tecnología que se integra más rápido aquí que en muchas economías desarrolladas.

De la Fraccionalización a la Inclusión: Los Beneficios de Tokenizar

La ventaja más democratizadora de la tokenización es, sin duda, la fraccionalización. Al dividir un activo de alto valor —como un edificio de oficinas en São Paulo o una plantación de café en Colombia— en miles de tokens digitales, se abre la puerta a inversores que antes no podían acceder a estos mercados. Esto no solo diversifica el riesgo, sino que crea nuevas oportunidades para la clase media y los pequeños ahorradores.

Los grandes beneficiarios serán, como señala Knutson, aquellas empresas sólidas capaces de ofrecer rendimientos fijos pero que, por su tamaño o ubicación, no califican para el financiamiento bancario tradicional. Para ellas, la tokenización representa una nueva y vital vía de capital.

Al observar los casos de uso, surge un contraste revelador entre economías:

  • En las economías desarrolladas, el foco está en la eficiencia. Los activos más tokenizados suelen ser instrumentos de renta fija, como los Bonos del Tesoro de EE.UU., buscando mayor liquidez y automatización en los procesos.
  • En las economías en desarrollo, la motivación es el acceso y la inclusión. Los activos con mayor potencial son los bienes raíces y las materias primas (commodities), activos tradicionalmente ilíquidos que, al tokenizarse, pueden atraer capital global y ofrecer liquidez a propietarios locales.

Esta divergencia de enfoque marca dos caminos distintos hacia un mismo futuro digital.

Un Mercado de Billones: La Proyección de Crecimiento para los RWA

El optimismo sobre este sector no es infundado. Jesse Knutson proyecta que la capitalización total del mercado de RWA tokenizados podría alcanzar varios billones (trillions) de dólares en la próxima década. Esta visión a largo plazo se sustenta en una tendencia ascendente clara.

Sin embargo, Knutson enfatiza una condición esencial para que esta proyección se haga realidad: es crucial que los grandes emisores institucionales —bancos, fondos de inversión y gobiernos— den el salto definitivo. Deben pasar de los programas piloto y los “sandboxes” regulatorios a lanzar productos comerciales reales a gran escala. 2026 se perfila como el año en que esta transición podría comenzar a materializarse, especialmente desde los mercados emergentes.

No Todo es Color de Rosa: Los Retos de la Tokenización de RWA

Para que esta promesa se cumpla, es necesario abordar desafíos significativos. El camino hacia la adopción masiva está pavimentado con obstáculos técnicos y regulatorios que no pueden ignorarse.

1. Marco Legal y Regulatorio

La validez jurídica de los contratos “on-chain” y la creación de marcos claros de protección al inversor son fundamentales. La incertidumbre regulatoria frena la entrada de capital institucional.

2. Liquidez

Un mercado tokenizado necesita suficiente profundidad para que los activos se compren y vendan sin un “slippage” (deslizamiento de precio) excesivo. Crear este ecosistema de liquidez es un reto en sí mismo.

3. Interoperabilidad (El Gran Reto Técnico)

Quizás el mayor escollo técnico sea la falta de estándares uniformes. Actualmente, diferentes blockchains utilizan protocolos distintos (como ERC-20, BEP-2, etc.), y existe una desconexión preocupante entre las blockchains privadas o con permiso, usadas por instituciones, y los ecosistemas DeFi públicos y sin permiso. Para liberar todo el potencial, los activos tokenizados deben poder transferirse libremente por todo el ecosistema cripto y ser utilizados sin fricciones como colateral en aplicaciones DeFi.

Conclusión

El impulso hacia la tokenización de activos del mundo real es irreversible. Si bien los desafíos en materia de interoperabilidad y regulación son considerables, las fuerzas económicas que empujan esta transformación son aún más poderosas.

2026 se perfila no solo como un año de crecimiento, sino como el punto de inflexión donde las economías emergentes, impulsadas por la necesidad y la oportunidad de saltar etapas, podrían liderar la carga. La tokenización de RWA trasciende la mera tendencia tecnológica; representa una potencial reestructuración de los mecanismos globales de formación de capital y acceso a la inversión, con la promesa de una mayor inclusión financiera.

La invitación para cualquier observador, inversor o entusiasta en 2025 es clara: debemos seguir con atención la evolución de los primeros productos comerciales a gran escala y los desarrollos regulatorios en los mercados clave de Asia, África y América Latina, pues es allí donde podría estar escribiéndose el próximo capítulo de las finanzas globales.


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