La Advertencia a la Banca: La Infraestructura Blockchain Privada es Ahora un Pasivo Estratégico
El año 2025 marca un punto de quiebre irreversible para las finanzas globales. La tokenización de activos, desde bonos hasta fondos de inversión, y la adopción masiva de stablecoins están redefiniendo los estándares de los mercados de capital. En este nuevo panorama, una advertencia experta resuena con urgencia: los modelos de infraestructura blockchain privada y cerrada, antaño un baluarte para la banca tradicional, se han convertido en una losa que frena su evolución.
Esta es la tesis central de Igor Mandrigin, cofundador y Director de Tecnología y Producto de Gateway.fm, quien argumenta que la migración hacia infraestructuras públicas con permisos, potenciadas por tecnología Zero-Knowledge en Layer 2, no es una opción, sino una necesidad crítica para la supervivencia competitiva. Este artículo analiza por qué el paradigma ha cambiado, los riesgos estratégicos del aislamiento y el camino que instituciones como SWIFT ya están señalando.
El Cambio de Paradigma: Del Control a la Conectividad
Hace una década, el criptomercado era percibido con escepticismo por las instituciones. La respuesta lógica fue el desarrollo de Distributed Ledger Technologies (DLT) privados, como Hyperledger. Su atractivo era claro: ofrecían privacidad, acceso controlado por permisos, gobernanza centralizada y un control absoluto que calmaba a auditores y comités de riesgo. Era la solución perfecta para un mundo financiero con aversión a la exposición pública de datos.
Sin embargo, el panorama de 2025 es radicalmente distinto. Hoy, los mercados de activos tokenizados mueven volúmenes de miles de millones, los stablecoins son pilares en sistemas de liquidación y la exposición institucional es masiva. Este nuevo ecosistema no se construye en silos, sino en redes abiertas.
Dos avances tecnológicos lo han hecho posible: las soluciones Layer 2, que ofrecen escalabilidad, bajos costos y alta velocidad sobre cadenas públicas como Ethereum, y la tecnología Zero-Knowledge (ZK). Esta última es crucial: permite a una institución probar, por ejemplo, que cumple con regulaciones AML/KYC o que es solvente, sin revelar ni un solo dato sensible del cliente. El antiguo dilema binario entre “privacidad” y “apertura” ha quedado obsoleto. Ya no hay que elegir.
El Riesgo Estratégico: El Aislamiento como Pasivo
El problema de los DLT privados no es un fracaso técnico, sino de diseño estratégico para la era actual. Sistemas como Hyperledger no fueron construidos para la comunicación cross-chain, la liquidez global agregada o la liquidación de activos en tiempo real con contrapartes externas. Operan como islas digitales desconectadas.
El costo real de este aislamiento es la exclusión de la liquidez. En 2025, la liquidez se está agregando de forma abrumadora en la infraestructura pública: en protocolos DeFi institucionales, en tesorerías tokenizadas y en mercados de stablecoins. Un banco que opere únicamente en una red privada no puede acceder a ese océano de capital; solo puede observarlo desde la orilla.
La analogía es potente: corren el riesgo de convertirse en las lentas cámaras de compensación legadas de antaño, mientras el mundo avanza hacia la liquidación automatizada y programable. Cuanto más persista un banco en este modelo, más ancha será la brecha tecnológica y operativa, y más difícil y costosa será su puesta al día.
La Solución: El Terreno Medio de las Layer 2 Públicas con Permisos
La vía de modernización es lo que Mandrigin define como Layer 2 públicas con permisos. Se trata de redes como Linea, Arbitrum o Polygon, que heredan la seguridad de una cadena pública principal, pero donde la participación de los nodos validadores puede estar restringida a un consorcio de instituciones aprobadas. Este modelo combina lo mejor de ambos mundos:
Privacidad y Cumplimiento Preservados: Gracias a las pruebas ZK, se habilita la “divulgación selectiva”, probando el cumplimiento normativo sin comprometer datos.
Interoperabilidad y Escalabilidad Nativas: La conexión con el ecosistema abierto es inherente. Un banco en esta L2 puede interactuar directamente con emisores de stablecoins, mercados de dinero tokenizado y protocolos de activos del mundo real (RWA).
Una señal de validación poderosa de este camino es el caso de SWIFT. La piedra angular de la comunicación interbancaria global está probando activamente una versión onchain de su infraestructura utilizando Linea, una Layer 2 de Ethereum. Si el núcleo mismo del sistema financiero tradicional se mueve hacia esta integración, es una señal ineludible para toda la banca: el futuro es interoperable o no será.
Lecciones del Mercado y el Futuro que se Divide
El mercado ya está premiando a los primeros adoptantes no bancarios. Gigantes como Visa y Stripe experimentan con liquidaciones en stablecoins sobre cadenas públicas. Las tesorerías tokenizadas y el DeFi institucional atraen capital de fondos de cobertura y gestores de activos que buscan rendimiento y eficiencia onchain. Un nuevo estándar para los mercados de capitales se está estableciendo a través de la convergencia de las finanzas tokenizadas.
Esto dibuja dos futuros posibles:
Para los bancos que adopten L2 públicas: Se convertirán en las nuevas puertas de enlace (gateways) esenciales para servicios financieros programables. Su expertise en custodia, cumplimiento y gestión de riesgos, combinada con esta conectividad, les permitirá ofrecer depósitos programables, custodia híbrida o cumplimiento como servicio, reduciendo drásticamente los costos de liquidación.
Para los bancos que se resistan: Quedarán confinados a vías laterales y aisladas, incapaces de interactuar con la liquidez global en tiempo real. Pasarán de ser actores a ser meros espectadores.
El impacto sistémico de una adopción masiva sería profundo: consolidaría la liquidez, reduciría la fricción entre mercados tradicionales y digitales, y otorgaría una legitimidad y volumen sin precedentes a las criptofinanzas.
Conclusión: El Camino a Seguir
Reconozcámoslo: la migración no será trivial. Exigirá nuevos modelos de seguridad, marcos de cumplimiento regulatorio actualizados y una colaboración estrecha con supervisores. Sin embargo, el mensaje final debe ser claro: no se trata de abandonar la privacidad o el cumplimiento. Se trata de abandonar el supuesto obsoleto y peligroso de que “privado” es sinónimo de “más seguro” o “más controlado”.
En la nueva era de las finanzas tokenizadas, el aislamiento es la verdadera amenaza estratégica. La conectividad inteligente, segura y regulada, a través de Layer 2 públicas con permisos y cifrado Zero-Knowledge, es el único camino hacia la relevancia futura. La pregunta para todo tomador de decisiones en banca, fintech y regulación en 2025 ya no es si su institución debe explorar esta vía, sino cuánto se puede permitir esperar para hacerlo. El reloj de la transformación financiera global ya está en marcha.






















