El Criptocrimen se Industrializa: Estafas con IA se Disparan un 500% en 2025
El uso de inteligencia artificial (IA) para cometer estafas de criptomonedas se quintuplicó en 2025, según el informe anual de la firma de análisis TRM Labs. El documento revela un panorama de creciente sofisticación y profesionalización, donde los estafadores operan con estructuras empresariales y combinan múltiples tácticas de engaño.
A pesar de esta escalada en la actividad ilícita, el valor total enviado a direcciones fraudulentas cayó ligeramente a 35.000 millones de dólares. El informe destaca una industrialización sin precedentes de las redes fraudulentas, que ahora funcionan como empresas organizadas.
La Era de las Estafas Potenciadas por IA
El dato más alarmante es el aumento del 500% en el uso de modelos de lenguaje grande (LLM) para facilitar estafas durante el año pasado. Estas herramientas permiten a los criminales superar barreras lingüísticas y culturales con mayor facilidad, automatizando y escalando sus operaciones a un mercado global.
Los modelos de lenguaje grande (LLM) permiten que las estafas crucen contextos lingüísticos y culturales con menos fricción, lo que permite a los malos actores atacar a víctimas en todo el mundo de manera más eficiente.
Además de los LLM, tecnologías como deepfakes y la clonación de voz se han convertido en un nuevo estándar para generar confianza. Los estafadores crean identidades falsas convincentes a bajo costo, expandiendo significativamente el alcance de los fraudes por suplantación.
Un incidente de alto perfil en marzo de 2025 ejemplifica esta amenaza: tres fundadores de una empresa cripto frustraron un intento de hackers norcoreanos que utilizaron deepfakes en una videollamada por Zoom para suplantar a ejecutivos.
La Convergencia de Estafas: Un Engaño en Múltiples Capas
Las tácticas fraudulentas han evolucionado hacia operaciones multifase que combinan distintas tipologías de estafa en una sola campaña prolongada. TRM Labs define esta tendencia como “convergente”.
Una secuencia típica comienza con una estafa romántica en línea para construir confianza, sigue con la oferta de una oportunidad de inversión falsa en criptoactivos y culmina con un supuesto fraude fiscal donde se exigen tarifas administrativas inexistentes para retirar las ganancias.
El informe destaca los “viajes de la víctima” que integran múltiples capas de engaño. Si bien la ingeniería social sigue siendo el núcleo, ahora se ve potenciada por innovaciones técnicas y organizativas que los hacen más escalables y difíciles de detectar.
La Industrialización del Criptofraude
Los estafadores están adoptando un modelo “más empresarial”, según TRM Labs. Operan con estructuras organizadas que incluyen especialización de roles, manuales estandarizados o “playbooks” y procesos eficientes diseñados para explotar víctimas a gran escala.
Esta profesionalización es facilitada por un ecosistema paralelo de proveedores de servicios ilícitos (Illicit Service Providers). Este mercado clandestino ofrece herramientas y servicios accesibles que reducen la barrera de entrada, similar a modelos de negocio legítimos.
Entre estos servicios se incluyen la automatización mediante “IA como servicio”, kits de phishing listos para usar y acceso a bases de datos vulneradas. Estos proveedores permiten a los estafadores replicar y escalar operaciones fraudulentas en múltiples regiones con relativa facilidad.
El Panorama General del Volumen Ilícito
El informe también analiza el volumen total de fondos ilícitos. En 2025, las direcciones vinculadas a actividades ilícitas recibieron aproximadamente 158.000 millones de dólares en criptomonedas, un aumento del 146% respecto a los 64.000 millones de 2024.
TRM Labs atribuye este salto a factores como la ampliación de regímenes de sanciones internacionales —por ejemplo, contra entidades rusas— y a la mejora en las tecnologías de monitoreo on-chain, que ahora revelan más actividad previamente no identificada.
Sin embargo, este aumento absoluto se produce en un contexto de crecimiento aún mayor del ecosistema legítimo. La proporción que representa el volumen ilícito sobre el total de transacciones disminuyó, pasando del 1,3% en 2024 al 1,2% en 2025. Esto sugiere que, si bien la actividad criminal ha crecido y se ha sofisticado, el sector legal continúa expandiéndose a un ritmo más acelerado.



















