Adam Back de Blockstream urge a preparar a Bitcoin para la era cuántica pese a amenaza lejana
Adam Back, CEO de Blockstream y figura clave en la criptografía, instó a la comunidad de Bitcoin a comenzar a trabajar en soluciones resistentes a la computación cuántica, aunque considera que la amenaza real está a décadas de distancia. Su llamado a la preparación proactiva contrasta con una reciente y polémica propuesta de mejora del protocolo (BIP-361) que sugiere congelar preventivamente los bitcoins más vulnerables, una idea tachada de “confiscatoria” por sectores de la comunidad.
La postura de Blockstream: Preparación sin pánico
En declaraciones durante la Paris Blockchain Week, Adam Back subrayó el estado incipiente de la computación cuántica, describiendo los sistemas actuales como “esencialmente experimentos de laboratorio”. El ejecutivo estima que el riesgo real para la criptografía de Bitcoin se materializaría dentro de 20 a 40 años.
La computación cuántica aún tiene mucho que demostrar
afirmó Back a Bloomberg, separando así el hype tecnológico de la necesidad de una planificación práctica a largo plazo.
El camino seguro: migración opcional y controlada
El enfoque defendido por Back se basa en la construcción de actualizaciones de software opcionales que permitan una migración futura a criptografía post-cuántica sin forzar cambios bruscos en la red.
La preparación es clave. Hacer cambios de manera controlada es mucho más seguro que reaccionar en una crisis
declaró. Blockstream ya cuenta con un equipo dedicado a la investigación cuántica y está implementando firmas basadas en hash en su red secundaria Liquid. Además, Back mencionó que protocolos como Taproot podrían albergar en el futuro esquemas de firma alternativos sin afectar a los usuarios actuales.
Investigaciones que acortan los plazos estimados
Esta visión a largo plazo contrasta con investigaciones recientes, como la de Google y el Instituto de Tecnología de California (Caltech), que sugieren que los ordenadores cuánticos funcionales podrían llegar antes y con requisitos de potencia menores de lo estimado.
El estudio indica que una máquina así podría quebrar la criptografía de Bitcoin en aproximadamente nueve minutos, permitiendo un ataque en el momento del gasto (“on-spend”). Ante este escenario potencialmente acelerado, Back expresó confianza en la capacidad de respuesta de los desarrolladores, citando precedentes de corrección rápida y consensuada de bugs críticos en el pasado.
La polémica propuesta BIP-361: ¿Protección o confiscación?
Congelar para proteger
Paralelamente al debate técnico, una propuesta presentada por Jameson Lopp y otros cinco investigadores, conocida como BIP-361, ha generado un intenso debate. La iniciativa sugiere activar, mediante consenso de la red, una medida para congelar preventivamente los bitcoins considerados más vulnerables a un ataque cuántico.
Esto se aplicaría específicamente a aquellos almacenados en direcciones antiguas (“legacy”) que no han realizado movimientos. Este grupo incluiría el supuesto fondo del creador Satoshi Nakamoto, valorado en aproximadamente 81.900 millones de dólares. El objetivo declarado es prevenir el caos del mercado y un posible robo masivo cuando la computación cuántica sea una realidad.
El rechazo de la comunidad
La propuesta ha sido recibida con un amplio rechazo por parte de sectores de la comunidad Bitcoin, que la califican como una violación de los principios fundamentales de la red. Mark Erhardt, investigador, la describió como “autoritaria y confiscatoria”.
Tenemos que robar el dinero de la gente para evitar que su dinero sea robado
criticó Phil Geiger de la empresa Metaplanet. La polémica subraya la tensión entre una acción de consenso para “proteger” fondos y los pilares de soberanía individual e inconfiscabilidad de Bitcoin.
Conclusión: Dos visiones para un mismo desafío
El panorama muestra dos enfoques radicalmente diferentes para un mismo desafío teórico. Por un lado, la visión técnica y gradualista de Adam Back y Blockstream, que aboga por una evolución del software. Por otro, la propuesta BIP-361, que representa una medida política de consenso extrema y controvertida.
Ambos debates evidencian que, aunque el riesgo cuántico se perciba como lejano, la comunidad Bitcoin ya está activamente evaluando estrategias de mitigación, demostrando una madurez notable en la planificación frente a amenazas existenciales a muy largo plazo.

