Bitcoin 2025: ¿Por qué este ciclo se parece tanto a 2019? El análisis de Benjamin Cowen
En 2025, el panorama de Bitcoin (BTC) desconcierta a muchos inversores. Mientras el oro y los índices bursátiles tradicionales, como el S&P 500, marcan tendencias alcistas, la principal criptomoneda parece quedarse atrás, sin alcanzar los máximos que muchos pronosticaban para esta fase del ciclo. Esta divergencia lleva a una pregunta inevitable: ¿se está rompiendo el patrón histórico que ha caracterizado a Bitcoin?
Para el respetado analista Benjamin Cowen, conocido por su enfoque riguroso en datos y macroeconomía, la respuesta es un rotundo no. Según su análisis, lejos de ser una anomalía, el escenario actual guarda un parecido significativo con el año 2019. La clave para entender este comportamiento, argumenta, no reside en las predicciones de precio, sino en la liquidez global, el sentimiento del mercado y los ciclos económicos más amplios. Este artículo desglosa la perspectiva de Cowen, explorando por qué Bitcoin está subperformando y qué implicaciones tiene este “setup” para los próximos años.
¿Por qué Bitcoin no sube con el oro y las acciones en 2025?
La divergencia actual entre Bitcoin y los activos tradicionales tiene una explicación fundamental según Benjamin Cowen: catalizadores diferentes. Los mercados de acciones y del oro se están moviendo principalmente por expectativas. La anticipación de futuros recortes de tasas de interés o de una posible flexibilización monetaria por parte de los bancos centrales está impulsando el optimismo y los precios en estos sectores.
Bitcoin, en cambio, demuestra una sensibilidad distinta. Su comportamiento está más ligado a las condiciones de liquidez reales. Para que BTC experimente un despegue sostenido y vigoroso, necesita ser testigo de una expansión cuantitativa tangible o de una mejora clara y sustancial en la liquidez global. En 2025, según el análisis de Cowen, ese catalizador macroeconómico decisivo —como un cambio de rumbo inequívoco en la política de la Reserva Federal— podría aún no estar presente.
Esta diferencia explica la falta de momentum de Bitcoin a pesar del rally en otros activos; mientras los mercados tradicionales navegan con el viento de las expectativas, BTC espera por la marea real de la liquidez.
Un máximo cíclico sin FOMO: El extraño sentimiento del Bitcoin en 2025
Uno de los aspectos más llamativos del ciclo actual es el sentimiento del mercado. Cowen destaca un contraste histórico marcado. Los picos anteriores, como los de 2017 y 2021, estuvieron definidos por una euforia desbordada, un FOMO (miedo a perderse algo) masivo y una atención minorista descomunal. Eran épocas donde la narrativa del “mooning” o el viaje a la luna dominaba el discurso público.
La situación en 2025 es radicalmente diferente. Cowen observa un ambiente de relativa apatía y una atención general notablemente baja. No hay una narrativa de crecimiento exponencial e inmediato que capture la imaginación del público masivo. La implicación de esto es profunda: la formación de un techo de mercado (un “topping”) en un entorno de baja euforia es un fenómeno inusual para Bitcoin.
Esta dinámica podría estar señalando un ciclo más prolongado o una estructura de mercado distinta, que estaría moldeando el camino no solo para 2025, sino para los años 2026 y 2027. Para el inversor, esto plantea una reflexión crucial: ¿es esta falta de euforia una señal de alerta temprana o, por el contrario, una oportunidad de acumulación silenciosa para los más pacientes?
El ciclo de Bitcoin en 2025: ¿Ha perdido relevancia el patrón histórico?
Frente a este escenario, una narrativa ha ganado fuerza: la idea de que el ciclo de 4 años de Bitcoin —asociado históricamente a eventos como el halving— ha perdido relevancia. El argumento es que la mayor institucionalización y madurez del mercado han desconectado a BTC de estos ritmos predecibles.
Benjamin Cowen, basándose en el análisis de datos, presenta una postura diferente. Sostiene que lo que siguen siendo extremadamente relevantes son los ciclos de mercado más amplios, es decir, los ciclos macroeconómicos. Bitcoin no opera en un vacío, y su precio está profundamente influenciado por el contexto financiero global. En el horizonte 2025-2026, Cowen identifica factores macro clave que continúan ejerciendo presión:
- Condiciones Financieras Restrictivas: Tasas de interés que se mantienen en niveles relativamente altos y un balance de la Fed que permanece contraído.
- Tendencias del Mercado Laboral: Su fortaleza o eventual debilidad impactarán directamente en las decisiones de política monetaria y, por consiguiente, en la disponibilidad de liquidez.
La conclusión de Cowen es clara: estos vientos macroeconómicos en contra podrían seguir pesando sobre el desempeño de Bitcoin hasta bien entrado 2026, incluso permitiendo rallies y recuperaciones a corto plazo. El ciclo no ha muerto; se ha entrelazado con uno macroeconómico más amplio y complejo.
Estrategia en un ciclo de Bitcoin complejo: Paciencia y gestión de riesgos
Ante esta complejidad, Cowen aboga por un cambio fundamental en el enfoque del inversor: priorizar el proceso por encima de la predicción. En lugar de obsesionarse con pronósticos de precio exactos —un ejercicio particularmente difícil en este entorno—, la estrategia debe centrarse en entender los mecanismos subyacentes del mercado.
Los pilares clave para navegar los años 2025 y 2026, según esta visión, son:
- Comprensión de los Ciclos: Aceptar que Bitcoin se mueve en fases largas, a menudo de años, que están influenciadas por la macroeconomía.
- Gestión del Riesgo: En un entorno donde la liquidez abundante no está garantizada, proteger el capital y gestionar el riesgo es primordial.
- Paciencia Estratégica: El catalizador para un verdadero “bull run” sostenido puede requerir más tiempo del que el mercado anticipa, exigiendo una perspectiva de largo plazo.
Este enfoque también tiene implicaciones para el universo de las altcoins. Cowen sugiere que las expectativas de rotaciones rápidas de capital desde Bitcoin hacia otras criptomonedas pueden estar desubicadas en este contexto. Un “altseason” robusto probablemente estará condicionado a que Bitcoin primero resuelva sus propias tensiones macroeconómicas y encuentre una tendencia alcista clara.
Conclusión
El análisis de Benjamin Cowen para Bitcoin en 2025 se articula en tres ejes principales: su sensibilidad a la liquidez real frente a las meras expectativas, un sentimiento atípico de apatía en lugar de euforia, y la vigencia continua de los ciclos macroeconómicos sobre el simplista patrón de cuatro años.
Este paralelo con 2019 es potente. Aquel año fue, en retrospectiva, un período de acumulación y consolidación, una calma tensa que precedió a la volatilidad extrema de 2020 y al posterior bull run histórico. Cowen no sugiere que la historia se repetirá paso a paso —los contextos son siempre únicos—, pero sí que la estructura del mercado presenta similitudes significativas.
Por ello, la pregunta para el inversor no debería ser únicamente “¿Cuándo subirá Bitcoin?”, sino “¿Qué condiciones macroeconómicas concretas necesito ver para que mi tesis de inversión a largo plazo sobre Bitcoin se active?”. En un ciclo complejo, la claridad proviene de entender las fuerzas fundamentales, no de perseguir números mágicos.

















