Bitcoin en El Salvador 2025: ¿Fin del Sueño o Reinvención Forzada por el FMI?
En 2021, El Salvador grabó su nombre en la historia financiera al convertirse en el primer país del mundo en adoptar el Bitcoin como moneda de curso legal. La audaz apuesta del presidente Nayib Bukele prometía inclusión financiera, reducción de costos de remesas y una posición de vanguardia en la revolución de los activos digitales. Sin embargo, cuatro años después, en 2025, esa visión pionera se enfrentó a su prueba más dura: la fría realidad económica y la presión institucional del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Este año marcó un punto de inflexión donde la ambición chocó con la pragmática necesidad de estabilidad. Aunque la ley se modificó y su alcance se redujo, El Salvador no ha abandonado Bitcoin. Este artículo explora el complejo equilibrio entre las concesiones al FMI, la persistente acumulación de BTC por parte del gobierno y el verdadero estado de la adopción en el país centroamericano.
La Presión del FMI sobre Bitcoin: Condiciones para el Préstamo de $1,400 Millones
El enfrentamiento entre la innovación y la ortodoxia financiera era inevitable. Para 2025, El Salvador necesitaba con urgencia reforzar sus finanzas públicas y sus reservas internacionales ante un contexto global complejo. La solicitud de un préstamo de $1,400 millones al FMI puso sobre la mesa la política de Bitcoin.
Las instituciones financieras tradicionales, con el FMI a la cabeza, llevaban años expresando su preocupación. Sus argumentos se centraban en los riesgos para la estabilidad financiera y, crucialmente, en la exposición del presupuesto nacional a pasivos contingentes ligados a la extrema volatilidad del precio de Bitcoin. La postura del Fondo fue firme: una de las condiciones clave para desbloquear el financiamiento era reducir significativamente el alcance y los riesgos asociados a la Ley Bitcoin.
2025: El Año del Giro y la Resistencia en la Política Bitcoin de Bukele
En enero de 2025, el gobierno de Bukele realizó una concesión fundamental. Aceptó modificar la ley para que la aceptación de Bitcoin por parte de las empresas pasara de ser obligatoria a voluntaria. Además, estableció que los impuestos solo podrían pagarse en dólares estadounidenses, desvinculando así las finanzas públicas críticas de la criptomoneda.
Para muchos en la industria, esto representaba el fin de la revolución inicial. Kadan Stadelmann, de Komodo, calificó el movimiento como un “pacto con el diablo”, necesario para acceder a la liquidez del FMI pero que diluía el principio central de la ley.
Sin embargo, la narrativa dio un giro sorprendente. A pesar del acuerdo, la administración Bukele continuó, e incluso intensificó, su política de compra de Bitcoin. La cronología es elocuente:
- Marzo 2025: Bukele anuncia una nueva compra en la red social X, desafiando las peticiones públicas del FMI.
- Abril 2025: Adquiere 7 BTC. El FMI, a través de su director para el hemisferio occidental, Rodrigo Valdés, afirma que el país sigue en cumplimiento con el programa.
- Mayo 2025: El FMI desembolsa $120 millones y reitera la necesidad de “esfuerzos” para detener las adquisiciones.
- Junio 2025: El Salvador compra 240 BTC.
- Noviembre 2025: Anuncia una compra de aproximadamente $100 millones en Bitcoin. El FMI opta por no comentar cada anuncio individual.
Expertos como John Dennehy sugieren que el gobierno podría estar realizando sus últimas acumulaciones significativas. Otros, como Anndy Lian, apuntan a una “interpretación flexible” por parte del FMI, que podría estar centrando sus condiciones en el uso de fondos públicos directos, mientras las compras se financian con recursos de otras entidades estatales.
Balance de Bitcoin en El Salvador a Diciembre de 2025: Ganancia Millonaria, Adopción Limitada
A fecha de 12 de diciembre de 2025, las cifras del tesoro nacional son contundentes. El Salvador posee 6,367 BTC en sus reservas, con una valoración de mercado de aproximadamente $588 millones. Esto representa una ganancia no realizada de unos $267 millones desde el inicio de su estrategia de acumulación. En papel, la apuesta ha sido rentable.
No obstante, en las calles, la historia es diferente. La adopción ciudadana, la promesa central de 2021, sigue siendo tibia. Tras el lanzamiento problemático de la billetera estatal Chivo y el incentivo inicial de $30, el entusiasmo se desvaneció. Con la eliminación de la obligatoriedad en 2025, el uso cotidiano de Bitcoin no ha despegado.
Quentin Ehrenmann, de la organización educativa My First Bitcoin, lo resume crudamente: “Bitcoin ya no es moneda de curso legal… no hemos visto ningún otro esfuerzo por educar a la gente… no es directamente bueno para la gente”.
El Salvador 2025: Un Hub Regulatorio Atractivo para Empresas Cripto
Paradójicamente, mientras la adopción popular se estanca, El Salvador se ha consolidado como un imán para el negocio cripto internacional. En enero de 2025, Tether y Bitfinex Derivatives trasladaron oficinas clave al país, elogiando explícitamente su entorno regulatorio claro y favorable. Este marco legal es su mayor activo.
Juan Carlos Reyes, de la Comisión Nacional de Activos Digitales, explica que la nueva Ley de Banca de Inversión y las licencias PSAD permiten a las instituciones financieras operar totalmente como bancos Bitcoin, ofreciendo custodia y servicios integrales.
Esta influencia se extiende más allá de sus fronteras. En julio de 2025, Bolivia firmó un memorándum de entendimiento con el Banco Central de El Salvador para acelerar su propia adopción de criptoactivos. En mayo, el alcalde de Panamá, Mayer Mizrachi, exploró la idea de crear una reserva municipal de Bitcoin tras reuniones con asesores salvadoreños.
¿Quién Gana con la Estrategia Bitcoin de El Salvador? El Futuro Incierto de la Adopción
El balance de 2025 plantea un dilema claro sobre los beneficiarios de esta política.
Para el gobierno
Parece una estrategia de “comerse el pastel y tenerlo también”: accede al préstamo del FMI para estabilidad macroeconómica mientras continúa acumulando un activo que le ha reportado sustanciales ganancias de capital.
Para el pueblo
La crítica de Ehrenmann resuena: sin educación masiva y utilidad tangible, los beneficios de las reservas en BTC no se filtran a la población general.
Para las empresas cripto
Son claras ganadoras, atraídas por un paraíso regulatorio único en la región.
Este experimento está intrínsecamente ligado a la figura de Nayib Bukele, cuya posición se fortaleció en 2025 con una reforma electoral que le permite postularse indefinidamente. La oposición, como la diputada Marcela Villatoro, critica una acumulación de poder que debilita la democracia y hace de la política Bitcoin un proyecto personalista, improbable de cambiar en el corto plazo.
Conclusión: Un Laboratorio con Lecciones Mixtas
Mirando hacia 2026, la pregunta central es si la adopción real puede florecer sin un impulso educativo decidido por parte del Estado. El alcance de la ambición salvadoreña se redujo en 2025, pero la experimentación continúa.
El país sigue siendo un laboratorio único cuyos resultados mixtos ofrecen lecciones cruciales para el mundo: se puede construir un hub regulatorio exitoso y obtener ganancias especulativas, pero convertir una criptomoneda en el núcleo de la vida económica de una nación requiere un compromiso mucho más profundo y sostenido con su ciudadanía.



















