Bitcoin Frente a los $90,000: ¿Por Qué los Inversores Prefieren Oro y Bonos en 2025?
A principios de 2025, el mercado de criptoactivos presenció un evento revelador. Bitcoin, tras acercarse a la emblemática barrera de los $90,000, sufrió un fuerte rechazo que desencadenó liquidaciones por valor de aproximadamente $100 millones. Este movimiento no fue una simple corrección técnica. Plantea una pregunta fundamental sobre la narrativa que ha impulsado a la criptomoneda líder: ¿está perdiendo fuerza su propuesta como “oro digital” y cobertura frente a la inflación en un entorno donde los activos tradicionales recuperan el protagonismo?
El análisis de los factores macroeconómicos y las dinámicas internas del ecosistema sugiere que nos encontramos ante un cambio temporal en la percepción del riesgo, donde la seguridad y los flujos de caja tangibles se privilegian sobre la promesa a largo plazo.
Bitcoin y la Resistencia de $90,000: Liquidaciones y Presión Vendedora
El rechazo en un nivel psicológico tan crítico como los $90,000 actuó como un recordatorio brutal de la volatilidad inherente a los mercados apalancados. Las masivas liquidaciones, principalmente de posiciones largas, indicaron un mercado sobrecalentado que necesitaba un reajuste.
Sin embargo, este episodio es solo la punta del iceberg. La verdadera historia se escribe en los flujos de capital que, en las últimas semanas, han estado migrando de manera conspicua hacia activos considerados refugios tradicionales, dejando a Bitcoin en una lucha por captar la atención de los inversores institucionales y minoristas.
La Huida hacia la Calidad: Oro y Bonos del Tesoro Acaparan la Atención
El escenario actual es un manual de aversión al riesgo. Mientras Bitcoin lucha, el oro físico cotiza por encima de los $4,300, alcanzando niveles históricamente altos. Simultáneamente, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 2 años ha caído a su nivel más bajo desde agosto de 2022. Esta combinación —oro en máximos y rendimientos de bonos en mínimos— es un clásico indicador de que los capitales buscan seguridad y preservación de capital.
El contexto macroeconómico subyacente explica este movimiento. Los inversores anticipan un déficit fiscal más amplio en Estados Unidos para 2026 y son conscientes del monumental desafío que enfrenta el Tesoro: refinanciar cerca de $10 billones en deuda durante 2025. En este clima, como señaló Jimmy Chang del Rockefeller Global Family Office, se percibe una “represión financiera”, donde los rendimientos de los bonos se mantienen artificialmente bajos.
Ante tal incertidumbre fiscal y la búsqueda de garantías, los activos respaldados por la solvencia gubernamental y el histórico refugio metálico ofrecen un atractivo inmediato y tangible que compite directamente, y por ahora con ventaja, con la narrativa aún emergente de Bitcoin.
Un Escenario Macroeconómico Contradictorio para las Criptomonedas
La situación se vuelve más compleja al observar el panorama macroeconómico general, que presenta una paradoja para los activos de riesgo como las criptomonedas. Por un lado, datos como la tasa de desempleo del 4.6% en noviembre de 2024 normalmente alimentarían expectativas de recortes agresivos de la Reserva Federal, un viento de cola teórico para Bitcoin. No obstante, el persistente riesgo inflacionario mantiene atadas las manos de la Fed, limitando su capacidad para estimular la economía de forma contundente.
La verdadera competencia surge desde otro flanco: el mercado bursátil. El S&P 500 ha alcanzado nuevos máximos históricos en diciembre de 2024. La dinámica es clara: cualquier recorte de tasas, por moderado que sea, reduce el costo del capital para las corporaciones, mejora sus perspectivas de ganancias y empuja las valoraciones al alza.
Este efecto se ve amplificado por el gasto masivo en infraestructura de Inteligencia Artificial, un motor de crecimiento que está compensando otros riesgos geopolíticos y proteccionistas. En este escenario, ¿por qué un inversor tradicional asignaría capital a un activo volátil como Bitcoin cuando las acciones tecnológicas ofrecen crecimiento y exposición a tendencias disruptivas con un marco regulatorio más definido? El argumento de Bitcoin como cobertura independiente se debilita temporalmente cuando los activos de riesgo tradicionales están en racha.
¿Alarma Minera? Qué nos Dice la Caída del Hash Rate de Bitcoin
Las señales de presión no solo vienen del exterior, sino también del corazón de la red Bitcoin. La tasa de hash global, una medida del poder computacional dedicado a la minería, ha disminuido desde su pico de octubre de 2024. La causa principal son los crecientes costos energéticos, que comprimen los márgenes de profitabilidad de los mineros, llevando a algunos a operar con pérdidas.
Una interpretación bajista vería aquí un signo de estrés: mineros en dificultades podrían verse forzados a vender parte de sus reservas de Bitcoin para cubrir costos operativos, ejerciendo presión vendedora adicional sobre el mercado.
Sin embargo, existe una perspectiva contraria crucial. Analistas como Matt Sigel de VanEck argumentan que históricamente, periodos de “capitulación minera” han precedido a rallies alcistas. Estadísticamente, tras fases de 30 días con caída en la tasa de hash, los retornos de Bitcoin a 90 días han sido positivos el 65% de las veces.
Parte de la caída reciente se atribuye a un evento específico: el cierre de aproximadamente 1.3 gigavatios de capacidad minera en China. Por lo tanto, este dato puede leerse no como el fin de la red, sino como un reajuste doloroso pero saludable que, en el pasado, ha marcado puntos de inflexión.
El Descuento de las Empresas de Bitcoin: ¿Oportunidad o Advertencia?
Otra señal interna que refleja el escepticismo del mercado se observa en las compañías que adoptaron la estrategia de “reserva de activo digital”. Firmas como MicroStrategy (MSTR) y Twenty One Capital (XXI), que acumulan Bitcoin como principal activo en su balance, cotizan a inicios de 2025 con un descuento significativo respecto al valor de mercado de sus reservas (alrededor del -16% y -18%, respectivamente, según datos de BitcoinTreasuries).
Este descuento es revelador. Reduce drásticamente el incentivo para que estas empresas emitan nuevas acciones y utilicen el capital para comprar más Bitcoin, una dinámica que fue un poderoso motor alcista en ciclos anteriores. Además, refleja la duda de los inversores sobre la sostenibilidad y valoración de este modelo de negocio en el corto plazo, en un entorno donde el apetito por el riesgo especulativo ha disminuido.
Es un recordatorio de que la convicción a largo plazo de actores como MicroStrategy, que continuó acumulando durante 2024, choca con la evaluación pragmática del mercado en un contexto macroeconómico desafiante.
Conclusión: Bitcoin Busca su Momento en un Mundo Enfocado en el Riesgo
El rechazo de Bitcoin en los $90,000 es, en esencia, un síntoma de un cambio temporal en la psicología del inversor. En el corto plazo, los mercados están premiando la seguridad percibida de los bonos y los flujos de caja reales (o las expectativas de ellos) del mercado bursátil, sobre todo el impulsado por la IA, por encima de la propuesta de valor a futuro y descentralizada de Bitcoin.
Esto no significa que la narrativa del “oro digital” haya fracasado. Simplemente, su validación masiva requiere un cambio en el sentimiento macro global —como una crisis de confianza en la deuda soberana o un repunte inflacionario incontrolado— o un catalizador interno potente, como una adopción institucional mucho más profunda.
Los datos históricos, incluidos los relacionados con los ciclos de minería, sugieren que estos periodos de duda, consolidación y descuento han sido, en el pasado, la antesala de importantes movimientos alcistas. Para Bitcoin, 2025 se presenta como un año de prueba, donde la paciencia y la perspectiva a largo plazo serán, una vez más, las virtudes más críticas.
Descargo de responsabilidad: Este artículo es solo para fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento financiero, de inversión ni de ningún otro tipo. Las criptomonedas son activos altamente volátiles. Los lectores deben realizar su propia investigación (DYOR) y consultar con asesores profesionales antes de tomar cualquier decisión de inversión.



















