Bitcoiners cuestionan el conocimiento del gobierno de EE. UU. sobre la red Bitcoin tras testimonio militar
La comunidad Bitcoin ha expresado dudas sobre el nivel de comprensión del gobierno de Estados Unidos acerca de la red Bitcoin, luego de que el Almirante de la Armada Samuel Paparo declarara ante el Senado que el gobierno ejecuta un nodo. Críticos como el educador Matthew Kratter calificaron el testimonio de «vergonzoso» y superficial, mientras el anuncio de Irán de aceptar Bitcoin para peajes marítimos refuerza el debate sobre su papel como activo estratégico.
Un nodo de Bitcoin en el gobierno: el testimonio del Almirante Paparo
El Almirante Samuel Paparo testificó el martes ante el Comité de Servicios Armados del Senado, liderado por el Senador Tommy Tuberville, en una audiencia centrada en las capacidades tecnológicas militares. Durante su intervención, Paparo declaró que el gobierno de Estados Unidos ejecuta un nodo de Bitcoin.
«Nuestra investigación sobre Bitcoin es como una herramienta de ciencias de la computación. Es la combinación de criptografía, una cadena de bloques y prueba de trabajo», afirmó el alto oficial naval, intentando describir el enfoque gubernamental hacia la criptomoneda.
La declaración, sin embargo, generó inmediatas reacciones de escepticismo entre expertos y defensores de Bitcoin, quienes consideraron que el testimonio evidenciaba una comprensión superficial de la tecnología.
«Vergonzoso» y «balbuceo»: las críticas de los expertos
Matthew Kratter, educador y defensor de Bitcoin, fue uno de los primeros en expresar su descontento. En declaraciones posteriores a la audiencia, Kratter comparó el testimonio de Paparo con leer la «página de Wikipedia» de Bitcoin.
«Esto es realmente vergonzoso. Estos dos tipos están hablando de algo que no entienden», afirmó Kratter, refiriéndose tanto al Almirante Paparo como al Senador Tuberville.
El educador señaló que Paparo no explicó qué significa realmente «proyectar poder» o usar Bitcoin como «herramienta informática», y concluyó que estaban «diciendo absolutamente nada».
Lola Leetz, periodista de The Rage, se sumó a las críticas calificando el testimonio de «balbuceo». La comunidad Bitcoin espera un conocimiento más técnico y profundo de parte de funcionarios de alto nivel, especialmente cuando se discuten temas relacionados con criptomonedas y seguridad nacional.
Irán acepta Bitcoin en el Estrecho de Ormuz: el trasfondo estratégico
El testimonio de Paparo ocurre en un contexto geopolítico particularmente tenso. Días antes, el gobierno iraní anunció que aceptará Bitcoin para peajes de envío en el Estrecho de Ormuz, una vía crítica por donde transita el 20% del suministro global de petróleo.
Sam Lyman, analista del Bitcoin Policy Institute, explicó los detalles del plan iraní. Según Lyman, Irán acepta yuan chino, stablecoins vinculadas al dólar y Bitcoin para estos pagos, aunque prefiere las stablecoins por su estabilidad.
Sin embargo, Lyman destacó una diferencia crucial: las stablecoins pueden ser congeladas a nivel de contrato inteligente por sus emisores, como Tether o Circle. Bitcoin, al no tener un emisor central, no puede ser congelado.
«La razón por la que Irán quiere usar Bitcoin para estas transacciones es que nadie puede congelar Bitcoin. Nadie puede cerrar la red de Bitcoin», afirmó Lyman.
El analista añadió que las transacciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica representan casi la mitad del volumen total del mercado cripto en Irán, lo que subraya la importancia estratégica del país en el ecosistema.
«Esta es una de las situaciones más significativas donde Bitcoin es claramente un activo estratégico», concluyó Lyman.
¿Bitcoin como activo estratégico? La brecha entre el gobierno y la comunidad
El episodio revela una marcada discrepancia entre el enfoque gubernamental hacia Bitcoin como «herramienta informática» para investigación, y la percepción de la comunidad como un activo estratégico resistente a la censura.
Mientras el gobierno de Estados Unidos parece ver Bitcoin principalmente como un objeto de estudio tecnológico, la comunidad lo considera «dinero duro» con propiedades únicas: no puede ser congelado, no tiene un emisor central y su red no puede ser cerrada por ninguna autoridad.
Esta brecha de comprensión técnica en altos niveles de gobierno genera dudas sobre la política regulatoria futura y la capacidad de Estados Unidos para abordar los desafíos que plantea el uso de Bitcoin por parte de actores estatales como Irán.
El debate se intensifica en un momento donde las stablecoins, aunque más estables en valor, presentan vulnerabilidades que Bitcoin no tiene, especialmente en contextos de sanciones internacionales. Como señaló Lyman, la relación entre Bitcoin y el dólar es simbiótica, pero las stablecoins dependen de emisores centralizados que pueden ser presionados por gobiernos.
El testimonio del Almirante Paparo, lejos de tranquilizar a la comunidad, ha reforzado la percepción de que el gobierno estadounidense aún no comprende plenamente las implicaciones geopolíticas de una red que, según sus propios defensores, está diseñada para ser imbloqueable e incautable.
