Brian Armstrong y Coinbase Trazan una Línea Roja: “No Dejaremos que Reabran el GENIUS Act”
El pasado domingo, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, publicó un contundente mensaje en la red social X que resonó en todo el ecosistema financiero. Ante los rumores de una nueva ofensiva del lobby bancario, Armstrong definió cualquier intento de reabrir y modificar la ley GENIUS Act como una “línea roja”. Su acusación fue directa: los bancos están ejerciendo presión política de manera abierta para bloquear la competencia de las stablecoins y las empresas fintech.
Pero, ¿qué tiene esta ley ya aprobada que despierta tanta pasión y resistencia? Este enfrentamiento trasciende una mera disputa legal; es un conflicto fundamental por el futuro de los rendimientos financieros, la innovación y la competencia en el sistema estadounidense, cuyo desenlace marcará el rumbo de 2025.
El GENIUS Act Desmitificado: ¿Qué Es y Por Qué Importa?
Resultado de meses de complejas negociaciones, el GENIUS Act es una ley promulgada que establece un marco regulatorio claro para las stablecoins. Su mecanismo central se basa en una distinción crucial:
En primer lugar, prohíbe a los emisores de stablecoins (como Tether o Circle) pagar intereses directamente a los tenedores. Es decir, no pueden ofrecer una tasa de porcentaje anual (APR) por el simple hecho de poseer el activo.
En segundo lugar, permite explícitamente que las plataformas reguladas (exchanges como Coinbase) y otros terceros ofrezcan “recompensas” o yield a los usuarios por mantener sus stablecoins en sus servicios.
En esencia, la ley separa el rol de “crear el activo estable” del rol de “generar rendimiento sobre él”. Esta arquitectura buscaba un equilibrio entre la innovación y los controles necesarios.
El Equilibrio Inicial: Innovación con Controles
La intención original del legislador era clara: fomentar la innovación en pagos y finanzas descentralizadas (DeFi), permitiendo que los consumidores se beneficien de los rendimientos generados en estos nuevos protocolos, pero estableciendo salvaguardas. El objetivo era evitar que los emisores se convirtieran en bancos en la sombra (shadow banks) no regulados, mientras se reconocía el enorme potencial de un mercado que hoy supera los 310 mil millones de dólares.
La Batalla se Intensifica: El Lobby Bancario en Acción
La Advertencia de Max Avery y el Movimiento Bancario
La alarma sonó con fuerza cuando Max Avery, de Digital Ascension Group, detalló la estrategia del lobby bancario. El núcleo de su presión va más allá de la prohibición actual. Los bancos no se conforman: buscan enmiendas para restringir también las “recompensas” ofrecidas por plataformas y terceros. Su meta es clausurar toda vía de rendimiento para el usuario final sobre stablecoins, no solo la de los emisores.
El Motivo Real: Proteger un Modelo de Negocio
¿La razón? Una competencia financiera directa y desleal, según su visión. He aquí el dato crucial: los bancos ganan aproximadamente un 4% con las reservas que depositan en la Reserva Federal (Fed), mientras que suelen ofrecer un 0% o cifras simbólicas en las cuentas de ahorro tradicionales.
Las plataformas de criptomonedas, al compartir con los usuarios parte del yield generado en protocolos DeFi o mercados de préstamo, están ofreciendo una alternativa atractiva que erosiona su ventaja.
Los argumentos esgrimidos –”preocupación por la seguridad” y “fuga de depósitos de bancos comunitarios”– se desmontan con la investigación independiente citada por Avery, que no halló “evidencia alguna” de que las stablecoins estén causando un daño desproporcionado a estos bancos. La batalla, pues, parece ser económica, no de seguridad sistémica.
La Postura de Coinbase: Defensa, Crítica y Predicción
Brian Armstrong: “Una Línea Roja y un Esfuerzo 100% Inútil”
La respuesta de Armstrong no tuvo medias tintas. Analicemos sus declaraciones:
La Crítica Ética: Expresó asombro por un lobby tan abierto destinado a “bloquear la competencia de productos innovadores”, tachando el esfuerzo de “poco ético”.
La Defensa Estratégica: Fue categórico: “No dejaremos que nadie reabra GENIUS”. Coinbase se posiciona así como el bastión principal contra lo que percibe como un retroceso regulatorio que sofocaría la innovación.
La Predicción Audaz: “Los Bancos Cambiarán de Bando”
Quizás su pronóstico más intrigante es que, en unos años, los propios bancos pedirán poder ofrecer interés en stablecoins al comprender el tamaño de la oportunidad. Armstrong cree que el lobby actual es un error histórico: un intento miope de frenar lo inevitable, que solo retrasará su propia adaptación.
El Panorama Más Amplio: Estabilidad vs. Innovación en 2025
No Es un Caso Aislado: El Contexto Regulatorio de 2025
Este conflicto no ocurre en el vacío. Se enmarca en una tendencia regulatoria más amplia y a menudo contradictoria hacia las criptomonedas en EE.UU. en 2025. Un ejemplo paralelo y contrastante es la propuesta de alivio fiscal para stablecoins presentada la semana pasada por los representantes Miller y Horsford.
Esta iniciativa busca, por un lado, eximir de impuestos a las ganancias de capital por pagos menores a 200 dólares con stablecoins reguladas, facilitando su uso como moneda real. Por otro, postergar los impuestos por recompensas de staking o minería hasta por 5 años.
Mientras un frente legislativo intenta restringir el atractivo económico de las stablecoins, otro impulsa activamente su adopción y utilidad. Esta dicotomía define la encrucijada actual.
Encrucijada para el Futuro: ¿Competencia o Estancamiento?
El dilema fundamental está sobre la mesa. ¿Debe la regulación proteger modelos de negocio establecidos, aunque estos ofrezcan rendimientos mínimos al ahorrador? ¿O debe fomentar la competencia y la innovación que, como vemos con las recompensas en stablecoins, puede transferir más beneficio económico directamente al consumidor?
La respuesta a esta pregunta, que se debate en el corazón del GENIUS Act, influirá en eventos clave del ecosistema para el resto de 2025 y más allá.
Conclusión: Una Línea en la Arena que Define una Década
El GENIUS Act se ha convertido en el campo de batalla simbólico entre dos visiones del futuro financiero. Por un lado, el lobby bancario busca limitar las recompensas y preservar un statu quo rentable. Por el otro, actores como Coinbase, liderados por la firme convicción de Brian Armstrong, se oponen con vehemencia a lo que consideran un ataque a la innovación y a la libre competencia.
La postura de Armstrong no es solo táctica; es filosófica. Se trata de definir si la integración entre finanzas tradicionales y digitales estará guiada por la protección o por la evolución. El resultado de esta pulseada determinará, en gran medida, cuánto del beneficio generado por la innovación financiera de esta década llegará directamente a los bolsillos de las personas.
¿De qué lado está usted? ¿Cree, como Armstrong, que los bancos finalmente adoptarán las stablecoins, o lograrán frenar su crecimiento? El debate, sin duda, continúa.

















