Cómo Ethereum se Convirtió en la Infraestructura Invisible de Wall Street en 2025
Para el público general, Ethereum sigue siendo sinónimo de criptomonedas volátiles y activos digitales especulativos. Sin embargo, en los pasillos del poder financiero global, una transformación silenciosa pero monumental ha redefinido por completo su papel. En 2025, Ethereum ha trascendido su estatus de “criptoactivo” para convertirse en una pieza de infraestructura financiera fundamental, comparable a los sistemas de liquidación y comunicación que han sostenido a Wall Street durante décadas.
La prueba más elocuente no está en el bombo publicitario, sino en los datos: la red procesa transacciones por un valor que supera los 5 billones de dólares trimestrales, una cifra que rivaliza con los principales procesadores de pagos tradicionales. Este artículo explora cómo las principales instituciones han adoptado la tecnología de Ethereum como un “ferrocarril digital” de alta eficiencia, impulsando tres revoluciones paralelas: la liquidación instantánea, la explosión de las stablecoins reguladas y la tokenización de activos del mundo real.
De “Crypto” a “Utility”: Ethereum como la Nueva Infraestructura de Liquidación
El cambio de paradigma es claro: Ethereum ya no se valora principalmente como una inversión, sino como una utilidad. Como señaló acertadamente Jan van Eck, CEO de VanEck, en agosto de 2025, Ethereum se ha convertido en el “token de Wall Street”. ¿Qué significa esto en la práctica? Significa que la Ethereum Virtual Machine (EVM) se está erigiendo como un estándar técnico emergente para la liquidación interbancaria.
El sistema financiero tradicional opera con ineficiencias heredadas, como el ciclo de liquidación T+2, la reconciliación manual de registros y los elevados costos operativos. La solución que ofrece Ethereum funciona como una fuente única de verdad descentralizada. En lugar de depender de una cámara de compensación central, las transacciones se validan y registran en un libro mayor compartido y transparente.
Esto permite la liquidación T+0 (instantánea) a través de contratos inteligentes, que automáticamente ejecutan la transferencia de un activo una vez se verifica el pago, eliminando el riesgo de contraparte y los errores humanos. En esencia, Ethereum proporciona una plataforma neutral y agnóstica al valor sobre la cual el sistema tradicional puede operar de manera más rápida, barata y confiable.
El GENIUS Act y los 300.000 Millones: Cómo las Stablecoins en Ethereum Revolucionan los Pagos
La puerta de entrada masiva y regulada para las instituciones ha sido, sin duda, el auge de las stablecoins. Estos dólares digitales, mayoritariamente emitidos sobre la blockchain de Ethereum, actuaron como el caballo de Troya de la adopción institucional.
El punto de inflexión regulatorio llegó con la promulgación del GENIUS Act en los Estados Unidos el 18 de julio de 2025. Esta ley, el primer marco federal integral, autorizó explícitamente a los bancos a emitir stablecoins, proporcionando por primera vez la certidumbre regulatoria que el sector necesitaba para despegar. El resultado fue inmediato: la capitalización total del mercado de stablecoins se disparó, superando los 300.000 millones de dólares.
Para los bancos, los beneficios son tangibles. Las stablecoins en Ethereum representan dólares programables que se mueven 24 horas al día, 7 días a la semana, eliminando los riesgos asociados a los horarios de cierre y los fines de semana. Esta infraestructura se ha convertido en la base para transferencias transfronterizas más rápidas y económicas.
No es casualidad que gigantes de los pagos como Visa y Mastercard hayan integrado APIs para liquidar transacciones utilizando stablecoins en Ethereum, buscando ofrecer pagos globales en tiempo casi real. El GENIUS Act no solo legitimó un activo; legitimó a Ethereum como la capa de infraestructura preferida para el dólar digital.
De JPMorgan a BlackRock: Cómo los Fondos Tokenizados en Ethereum Redefinen la Eficiencia
La evolución lógica ha llevado a Ethereum más allá de los pagos, hacia el núcleo de la creación y administración de productos financieros complejos: la tokenización de Activos del Mundo Real (RWA). Aquí, Ethereum actúa como el envoltorio digital y la capa de distribución para instrumentos tradicionales.
Un caso emblemático es el lanzamiento por parte de JPMorgan en diciembre de 2025 de su fondo del mercado monetario MONY en la blockchain pública de Ethereum. Este fondo permite a los inversores acceder a los rendimientos de valores tradicionales, como bonos del Tesoro de EE.UU., pero con las ventajas de la blockchain: transferibilidad entre pares (P2P), reinversión automática y diaria de dividendos, y suscripciones y reembolsos instantáneos utilizando stablecoins.
Por otro lado, el fondo BUIDL de BlackRock, lanzado en 2024 y que supera los 1.000 millones de dólares en Ethereum, se ha consolidado como el mayor fondo tokenizado del mundo, distribuyendo dividendos a sus tenedores en tiempo casi real. El beneficio común es la automatización: los contratos inteligentes gestionan la administración, reduciendo costos operativos, aumentando la transparencia y liberando liquidez.
La Neutralidad Creíble: La Razón por la que Ethereum es el Héroe Anónimo de Wall Street
Existe una aparente contradicción: mientras Ethereum es ampliamente utilizado, su nombre brilla por su ausencia en los comunicados y materiales de marketing de los grandes bancos. Estos prefieren términos genéricos como “liquidez onchain”, “tecnología de libro mayor distribuido” o “contratos inteligentes”. Esta omisión estratégica se debe a tres razones principales.
El Efecto de Red y la Neutralidad
Primero, el efecto de red. Ethereum se ha convertido en un estándar, similar a lo que fueron los protocolos TCP/IP para internet. Su ecosistema de desarrolladores, herramientas de seguridad y marcos regulatorios es el más maduro y adoptado.
Segundo, ofrece neutralidad creíble. Al ser una infraestructura pública y descentralizada, no está controlada por un solo competidor (como lo estaría una blockchain privada de un banco rival), lo que fomenta la interoperabilidad y la confianza entre múltiples instituciones.
La Desvinculación Estratégica
Tercero, es una desvinculación necesaria de la connotación especulativa y volátil de “las criptomonedas”. Las instituciones quieren enfatizar la utilidad tecnológica y el cumplimiento normativo, no la volatilidad del precio de ETH.
Un ejemplo final ilustrativo es el relanzamiento de la división blockchain de JPMorgan como “Kinexys” a finales de 2025, una plataforma que facilita más de 2.000 millones de dólares en volumen diario a través de rails compatibles con Ethereum, sin necesidad de destacar su nombre. Ethereum se ha convertido en el sistema operativo estandarizado, aunque a menudo anónimo, para el capital global.
Conclusión
Para 2025, la transición de Ethereum es un hecho consumado. Los tres pilares explorados —la infraestructura de liquidación T+0, la puerta de entrada regulada de las stablecoins y la capa de tokenización para RWAs— demuestran que su valor fundamental ya no se mide únicamente por la cotización de su criptoactivo nativo, sino por el valor total bloqueado y transaccionado por las instituciones en su red.
La ironía final, y quizás la señal más clara de adopción masiva, es que la verdadera victoria para Ethereum podría ser que su nombre desaparezca gradualmente de la conversación principal, absorbido por términos funcionales como “finanzas onchain” o “infraestructura blockchain regulada”. Wall Street ha encontrado en Ethereum una herramienta poderosa; su silencio sobre la marca es el mayor elogio a su utilidad.
¿Has observado otros casos de uso institucional de la tecnología blockchain que sigan este patrón de adopción silenciosa? Comparte tu perspectiva o casos de estudio en los comentarios.
Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoramiento financiero, de inversión ni legal. Las inversiones en criptoactivos y mercados financieros conllevan un riesgo elevado de pérdida. La información presentada se basa en datos y tendencias observables hasta 2025 y está sujeta a cambios según la evolución regulatoria y del mercado.





















