Corea del Sur procesa a operadores de memecoin CATFI en el primer caso de ‘rug pull’ en exchanges descentralizados
La Fiscalía del Distrito Sur de Seúl ha presentado cargos contra un grupo de operadores acusados de ejecutar un «rug pull» con la memecoin Catpie (CATFI) en la blockchain de Solana, causando pérdidas por aproximadamente 900 millones de wones (unos 599.000 dólares) a al menos 256 inversores. Este caso representa la primera persecución penal en Corea del Sur por una estafa de salida en un exchange descentralizado (DEX), bajo el marco de la Ley de Protección de Activos Virtuales.
Detalles del caso CATFI
La Fiscalía del Distrito Sur de Seúl, a través de su División Conjunta de Investigación de Delitos de Activos Virtuales, detuvo al grupo responsable de la estafa. El principal sospechoso, identificado con el apellido Park, se hacía pasar por «Eth Father» en redes sociales para promocionar el proyecto.
Según la acusación fiscal, Park promovió falsamente CATFI como un proyecto independiente de terceros, atrayendo a inversores mediante afirmaciones engañosas. El medio local Digital Asset Works reportó que al menos 256 inversores resultaron afectados por la estafa, con pérdidas financieras que ascienden a 900 millones de wones.
«La promoción engañosa en redes sociales y la posterior venta de las tenencias constituyen una manipulación coordinada del precio de criptoactivos», señalan los fiscales en la acusación.
Cómo operó el ‘rug pull’ de CATFI
El grupo promotor utilizó las redes sociales para impulsar artificialmente el precio del token CATFI, logrando que su valor se multiplicara más de 1.000 veces en apenas 26 horas. Tras esta subida artificial, los operadores vendieron sus tenencias por unos 400 millones de wones (260.000 dólares), generando ganancias ilícitas antes de abandonar el proyecto.
Un «rug pull» es una estafa de salida donde los creadores del token promocionan el proyecto para atraer inversores externos, luego abandonan el proyecto y venden sus fondos, causando pérdidas significativas a los compradores tardíos.
Consecuencias inmediatas
El token CATFI alcanzó una capitalización de mercado de 8,99 millones de dólares en febrero de 2025. Sin embargo, posteriormente su valor se desplomó un 99%, situándose en unos 57.000 dólares actualmente. A pesar del colapso, 1.512 inversores aún mantenían el token con la esperanza de una recuperación, según datos de la plataforma Pump.fun.
El mayor tenedor del token, identificado como la wallet «5Q54», posee el 18% del suministro total. La cuenta de X (antes Twitter) que promocionaba el proyecto fue eliminada tras el colapso.
Primer arresto bajo la Ley de Protección de Activos Virtuales
Este caso marca la primera detención en Corea del Sur relacionada con un ‘rug pull’ de memecoin bajo la Ley de Protección de Activos Virtuales, aprobada en 2023 y con implementación progresiva desde entonces. El procesamiento señala un cambio en la postura de las autoridades surcoreanas contra la manipulación coordinada de precios de criptoactivos.
Cointelegraph contactó a la Fiscalía Suprema para solicitar comentarios, pero no recibió respuesta al momento de la publicación.
El caso se produce en un momento de contracción significativa del mercado de comercio de activos digitales en Corea del Sur. Según Digital Asset Works, el volumen de operaciones en los principales exchanges de criptomonedas con base en wones cayó hasta el 8% del volumen de operaciones del mercado de valores KOSPI.
Los ‘rug pulls’ continúan acechando el espacio cripto
El caso CATFI no es un incidente aislado en el ecosistema de las memecoins. En mayo de 2025, una memecoin de Solana vinculada a la cuenta de X de Keith Gill, conocido como «Roaring Kitty», sufrió un ‘rug pull’ similar. El desarrollador anónimo de ese token retiró aproximadamente 729.000 dólares, mientras el token perdía la mayor parte de su valor. Un trader desafortunado perdió casi 190.000 dólares en esa memecoin en menos de una hora.
Estos casos subrayan los riesgos elevados asociados al comercio de memecoins, que a menudo carecen de fundamentos sólidos y son susceptibles a esquemas de manipulación de precios. Las autoridades surcoreanas, con este primer procesamiento bajo la nueva ley, envían una señal clara de que estas prácticas no quedarán impunes en su jurisdicción.

