Corea del Sur Retrasa su Ley de Cripto hasta 2026: El Debate sobre las Stablecoins
La promesa de un marco regulatorio moderno que impulse la innovación financiera en Corea del Sur ha chocado con la compleja realidad de la política y la supervisión. En un giro significativo, la tan esperada “Ley Básica de Activos Digitales” ha sido postergada, dejando en suspenso la ambiciosa agenda cripto del gobierno y revelando profundos desacuerdos en un tema clave: cómo regular las stablecoins nacionales.
Este retraso no es un mero trámite burocrático; es un reflejo de los dilemas que enfrenta una de las economías más digitalizadas del mundo al intentar equilibrar la innovación con la seguridad, todo ello bajo la larga sombra de un pasado traumático para los inversores.
El Camino Hacia la Ley Básica de Activos Digitales Encuentra un Obstáculo
Según confirmaron informes recientes, la presentación del proyecto de ley fundamental para los activos digitales en Corea del Sur no se materializará este año. La línea de tiempo se ha movido hacia 2026.
La causa principal, como se desprende de los reportes, son “problemas importantes que generan desacuerdos con organizaciones relevantes”, entre las que se encuentran los potenciales emisores de stablecoins. Este proyecto, presentado inicialmente por el Partido Demócrata en junio de 2024, buscaba establecer las reglas del juego para un mercado ya vibrante, pero su avance se ha estancado en la mesa de negociaciones.
El Nudo Gordiano: ¿Quién y Cómo Supervisará las Stablecoins del Won?
El corazón del conflicto late alrededor de un objetivo central de la ley: permitir la emisión de stablecoins respaldadas por el won surcoreano (KRW). Existe un consenso base: cualquier emisor deberá depositar el 100% de sus activos de reserva en custodios autorizados, como bancos. Sin embargo, el desacuerdo estalla al definir la supervisión previa.
Problema 1: La Autorización Previa
La discusión se centra en si se debe requerir la aprobación de un grupo de organizaciones supervisoras antes de que una empresa pueda operar como emisor. Esto toca la fibra sensible del equilibrio entre la protección al inversor y la agilidad para el mercado.
Problema 2: Bancos vs. Empresas Tecnológicas
Por un lado, existe una postura que defiende un papel fuerte para las instituciones financieras tradicionales, no solo como custodios, sino también como supervisores. Por otro, la Comisión de Servicios Financieros (FSC) está considerando limitar el rol de los bancos para no ahogar la innovación y fomentar la participación de empresas de tecnología. ¿Debe el futuro de las finanzas digitales estar en manos de los guardianes tradicionales o de los nuevos actores tecnológicos?
Una Promesa de Campaña en Espera: La Agenda Cripto del Presidente Lee Jae-myung
Este retraso tiene un sabor político inconfundible. La emisión de stablecoins locales fue una promesa de campaña del Presidente Lee Jae-myung antes de asumir en junio de 2024. Era solo una pieza de una agenda más amplia que incluía abogar por que el Fondo Nacional de Pensiones considerara invertir en activos digitales y respaldar la creación de ETFs de Bitcoin en el país.
La postergación de la ley pone en pausa una parte fundamental de este programa de innovación financiera, planteando interrogantes sobre el ritmo y la capacidad de ejecución de estas reformas.
Consecuencias del Retraso: De la Incertidumbre a la Oportunidad Perdida
Las implicaciones para el mercado son inmediatas y significativas:
1. Incertidumbre prolongada: Las empresas del sector, desde exchanges hasta startups fintech, deben operar en un limbo regulatorio por más tiempo, dificultando la planificación a largo plazo y la inversión.
2. Pérdida de ventaja competitiva: Mientras jurisdicciones como la Unión Europea (con MiCA) y Japón avanzan con sus marcos, Corea del Sur se arriesga a quedarse atrás en la carrera global por el liderazgo en finanzas digitales.
3. Frenos a la adopción institucional: La ley buscaba “impulsar el mercado cripto”. Su retraso frena ese impulso potencial, manteniendo en espera la entrada formal de grandes capitales institucionales.
Un posible efecto colateral positivo es que el tiempo extra podría permitir un marco más pulido y consensuado, potencialmente más robusto. No obstante, el costo de la espera es alto.
La Sombra de Terra: ¿Cómo el Colapso de UST Moldea la Regulación Actual?
Para entender la extrema cautela de los reguladores coreanos, es imprescindible mirar hacia atrás. El colapso en 2022 de Terra (LUNA/UST), una stablecoin algorítmica creada por el surcoreano Do Kwon, fue un trauma nacional que evaporó miles de millones en ahorros. En 2025, la sombra es alargada: Do Kwon, sentenciado a 15 años de prisión en Estados Unidos, podría ser extraditado a Corea del Sur para enfrentar cargas que podrían sumar 40 años más de condena.
Este evento no es una anécdota; es el contexto fundamental. La psicología regulatoria actual está moldeada por el miedo a otro desastre de esa magnitud. Cada debate sobre la supervisión de stablecoins, cada desacuerdo sobre los custodios, está impregnado de la determinación de evitar que la historia se repita.
Más Allá de las Stablecoins: Corea del Sur Ya Está Apretando las Tuercas
Paradójicamente, mientras el debate sobre la ley marco se estanca, las autoridades coreanas no han permanecido inactivas. En paralelo, están implementando un endurecimiento progresivo de las reglas existentes. Se han anunciado medidas más estrictas contra el lavado de dinero y para la protección del inversor minorista, en previsión de una eventual entrada institucional al mercado.
Corea del Sur vive así una fase dual: por un lado, busca construir los cimientos para la innovación (stablecoins, ETFs); por otro, aprieta las tuercas de la supervisión para garantizar la estabilidad. La tensión entre estos dos objetivos es palpable y explica, en parte, la complejidad del proceso.
Un Camino Largo por Delante: Escenarios Futuros para la Regulación Cripto en Corea
El camino hacia 2026 estará marcado por un intenso cabildeo y debate técnico. Es poco probable que la Ley Básica de Activos Digitales surja sin un consenso sólido sobre el modelo de supervisión de las stablecoins. Los legisladores deberán resolver el rompecabezas de equilibrar innovación y seguridad, definir los roles de la banca tradicional y las empresas de tecnología, y, sobre todo, superar el fantasma de Terra.
El caso de Corea del Sur es un microcosmos de los dilemas globales en la regulación de las criptomonedas. Su búsqueda de una solución –ya sea audaz o cautelosa– será observada con atención por reguladores, inversores y empresas de todo el mundo. La pregunta que queda flotando en el aire es si este retraso será recordado como un paso prudente hacia una regulación robusta o como una oportunidad perdida en la carrera por el futuro de las finanzas.














