Dubai prohíbe Monero y Zcash en finanzas reguladas: Un punto de inflexión para las criptomonedas de privacidad
La Autoridad de Servicios Financieros de Dubai (DFSA) ha prohibido el uso de criptomonedas centradas en la privacidad, como Monero (XMR) y Zcash (ZEC), dentro del centro financiero regulado DIFC a partir de enero de 2026. Esta decisión subraya el conflicto entre las tecnologías de privacidad robusta y los requisitos de cumplimiento normativo (AML/CFT) en las finanzas globales, consolidando una tendencia regulatoria mundial.
El alcance de la prohibición: Más allá de una restricción total
La nueva regla de la DFSA establece una restricción específica. Se aplica exclusivamente a los servicios financieros prestados “en o desde” el Dubai International Financial Centre (DIFC), que opera bajo su propio sistema legal independiente, y no constituye una prohibición a nivel nacional en los Emiratos Árabes Unidos.
Actividades prohibidas para las empresas reguladas
Las firmas autorizadas por la DFSA no pueden listar, facilitar el trading, promocionar o incluir estos privacy tokens en productos de inversión regulados. Sin embargo, la tenencia personal en carteras auto-custodiadas y su uso en redes descentralizadas fuera del ámbito regulado del DIFC siguen siendo posibles.
Un cambio en la responsabilidad de cumplimiento
La normativa representa un cambio de enfoque. La DFSA ya no depende exclusivamente de listas blancas de tokens aprobados, sino que traslada a las empresas licenciadas la responsabilidad de realizar sus propias evaluaciones de idoneidad y cumplimiento de los criptoactivos que manejen.
La raíz del conflicto: Por qué los reguladores ven con malos ojos las “privacy coins”
La decisión se fundamenta en los marcos globales de lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo (AML/CFT). La DFSA, al igual que otros reguladores, se basa en los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI/FATF), que exigen la identificación de las contrapartes, el monitoreo de las transacciones y el reporte de actividades sospechosas.
Características técnicas vs. requisitos de transparencia
Aquí radica el conflicto central. Criptomonedas como Monero, que utiliza firmas de anillo y direcciones furtivas, y Zcash, con sus transacciones blindadas, están diseñadas para ocultar información esencial como el remitente, el receptor y el monto. Estas características de privacidad por defecto crean una “incompatibilidad estructural” con los intermediarios regulados, ya que incluso las herramientas más sofisticadas de análisis de blockchain no pueden rastrearlas de manera consistente, imposibilitando el cumplimiento de las obligaciones legales.
Una tendencia global, no una medida aislada
La acción de la DFSA es un reflejo de un consenso regulatorio creciente a nivel mundial. No se trata de un caso aislado, sino de la adopción de un principio rector global: los intermediarios financieros deben poder identificar a sus usuarios y rastrear los flujos de fondos.
El enfoque de la Unión Europea
La Unión Europea ha tomado un camino similar. Su nuevo Reglamento contra el Blanqueo de Capitales, que entrará en vigor en julio de 2027, prohibirá efectivamente las monedas de privacidad en los intercambios regulados de la UE.
La postura de Estados Unidos y la persecución de la infraestructura
En Estados Unidos, el enfoque regulatorio y judicial se ha expandido más allá de los tokens hacia la infraestructura que habilita la privacidad. Un ejemplo claro es el caso de 2025 contra Roman Storm, cofundador del mezclador de criptomonedas Tornado Cash. Anteriormente, reguladores en jurisdicciones como Corea del Sur y Japón ya habían iniciado procesos de deslistado de estos activos.
Reacción del mercado y la creciente bifurcación del ecosistema
Paradójicamente, el anuncio de la prohibición coincidió con un repunte en el precio de estos activos. Según datos de investigadores de 10x Research, Monero (XMR) aumentó aproximadamente un 20% el 12 de enero de 2026, alcanzando un pico de unos 595 dólares, mientras que Zcash también registró ganancias de dos dígitos. Algunos analistas interpretan este movimiento como una reacción de los traders que buscan refugio en activos percibidos como “anti-censura”.
El nacimiento de dos caminos separados
Este evento consolida la bifurcación del ecosistema cripto. Por un lado, emerge un camino regulado que prioriza activos con trazabilidad nativa o mejorada, como Bitcoin, Ethereum o stablecoins regulados, para su integración en la finanza tradicional. Por otro, persiste un camino descentralizado que continúa habilitando el uso de activos centrados en la privacidad, atrayendo a usuarios que priorizan el anonimato financiero. Esta división podría redefinir a largo plazo cómo se mueve el capital dentro de los mercados digitales.
Implicaciones para el futuro: Empresas, desarrolladores y política
Para los exchanges y firmas de cripto que operan en marcos regulados como el DIFC, la medida ofrece claridad pero también limita la oferta. Los listados futuros evaluarán meticulosamente la trazabilidad de los tokens y su compatibilidad con normas como la “travel rule” del GAFI.
Impacto en el diseño de tokens y la innovación
Esta presión regulatoria influirá en la innovación. Los desarrolladores que busquen adopción institucional podrían optar por arquitecturas transparentes por defecto o por capas de privacidad opcionales y compatibles con el cumplimiento. Por el contrario, los proyectos “privacy-first” como Monero podrían quedar excluidos de la infraestructura financiera regulada, impulsándose hacia ecosistemas más peer-to-peer y descentralizados.
El debate político sin resolver: Privacidad vs. cumplimiento
El núcleo del conflicto sigue siendo un debate político sin resolver. Por un lado, figuras como la comisionada de la SEC de EE.UU., Hester Peirce, han argumentado que la privacidad financiera es un derecho legítimo y que los métodos de rastreo de las finanzas tradicionales pueden no aplicarse precisamente a las redes distribuidas. Por otro, los reguladores mantienen que la privacidad absoluta es un obstáculo para los mandatos de seguridad nacional y la lucha contra el fraude.
La conclusión práctica, por ahora, es clara: mientras los sistemas de cumplimiento dependan del monitoreo, las redes totalmente privadas serán incompatibles con las finanzas reguladas.
Conclusión: Lo que la decisión de Dubai señala en realidad
La acción de la DFSA no es un rechazo a las criptomonedas en general, sino una delimitación clara de los límites de las finanzas reguladas. Consolida un marco global que solo admite en su seno aquellas actividades con capacidad de verificación de identidad, trazabilidad de transacciones y reporte.
Un futuro bifurcado
El resultado más probable es la consolidación de una economía cripto dividida. Una parte, construida para el cumplimiento y la integración institucional, coexistirá con otra, construida para la resistencia a la censura y la privacidad financiera. Ambas esferas, aunque conectadas en algunos puntos, parecen destinadas a operar en gran medida de manera separada, definiendo el paisaje digital de los próximos años.




















