EE.UU. proclama ser la capital cripto, pero las persecuciones a desarrolladores empañan el triunfo
Mientras la Casa Blanca celebra la Ley GENIUS, casos judiciales activos como los de Tornado Cash y Samourai Wallet exponen la ambigüedad legal que aún enfrentan los creadores de infraestructura descentralizada, cuestionando la narrativa de un apoyo regulatorio completo.
La narrativa oficial: De “Operation Chokepoint” a la “capital cripto”
La administración del presidente Donald Trump se atribuye haber convertido a Estados Unidos en la “capital mundial de las criptomonedas”, destacando la Ley GENIUS para stablecoins como un logro clave. En un mensaje reciente, la Casa Blanca proclamó haber cumplido la promesa de poner fin a la “cruzada para aplastar las cripto” de la era Biden.
Para reforzar este mensaje, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros (CFTC) tienen programado un evento conjunto para armonizar esfuerzos regulatorios. Desde la industria, se reconoce este cambio de rumbo.
“La retórica actual marca una distancia clara con la era de ‘Operation Chokepoint'”, señaló Max Shannon, asociado senior de investigación de Bitwise, a Cointelegraph.
Shannon reconoció avances como la propia Ley GENIUS y la creación de una Fuerza de Tarea Cripto.
La otra cara de la moneda: Desarrolladores bajo presión legal
Sin embargo, esta narrativa contrasta con casos judiciales activos. Roman Storm, cofundador del protocolo de privacidad Tornado Cash, espera sentencia tras ser declarado culpable. En respuesta a la proclama de la Casa Blanca, Storm argumentó que un verdadero líder en criptomonedas debe proteger a los desarrolladores.
“EE.UU. debe proteger a los desarrolladores de código abierto”, afirmó Storm.
Este no es un caso aislado. En noviembre de 2025, los fundadores de Samourai Wallet, Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, recibieron largas sentencias de prisión. Las autoridades alegaron que su billetera no custodial facilitó flujos financieros ilícitos, un precedente que subraya la persecución legal a creadores de infraestructura descentralizada.
La línea borrosa: ¿Publicar código o ser intermediario financiero?
El dilema legal fundamental radica en aplicar penas típicas para entidades custodias a arquitecturas no custodias, donde los desarrolladores no controlan los fondos. Esto genera una profunda inseguridad jurídica para herramientas DeFi o de privacidad.
En respuesta, senadores como Cynthia Lummis y Ron Wyden han presentado el Proyecto de Ley de Certeza Regulatoria de Blockchain (Ley CLARITY). Su objetivo es aclarar que los desarrolladores e infraestructuras no custodiales no deben ser considerados transmisores de dinero.
No obstante, persiste la ambigüedad. Max Shannon explicó que los mercados aún aplican un “descuento de la Ley CLARITY” debido a la incertidumbre sobre la definición de “control” sobre los fondos del cliente.
Riesgo de fuga de talento y la necesidad de claridad
La incertidumbre tiene consecuencias prácticas. Andrew Gibb, CEO del proveedor de infraestructura Twinstake, afirmó a Cointelegraph que casos como el de Roman Storm envían una “señal aleccionadora” a la comunidad de desarrolladores.
“Existe un riesgo real de que el marco de EE.UU. sea visto como impredecible, empujando a los desarrolladores fuera del país”, advirtió Gibb.
Gibb pidió una línea clara en la ley, basada en custodia, control y discreción, con puertos seguros explícitos. El proceso para aclarar estas reglas enfrenta obstáculos; la revisión del proyecto de ley CLARITY fue pospuesta esta semana.
Conclusión: Un liderazgo en construcción entre luces y sombras
El contraste es evidente: una retórica política de apoyo total frente a una realidad legal aún adversarial para los desarrolladores de infraestructura básica. Existe consenso en que se valora el cambio de dirección, pero se considera incompleto sin certeza jurídica para el ecosistema no custodial.
La próxima frontera para un liderazgo indiscutible será la definición legal de conceptos como “control” y el establecimiento de protecciones claras para actividades puramente relacionadas con código. Mientras esa claridad no llegue, la sombra de la persecución legal seguirá empañando la proclamación de Estados Unidos como la capital mundial de las criptomonedas.



















