El Salvador en Negociaciones “Avanzadas” para Vender Chivo, su Cartera Bitcoin Estatal: ¿Fin de una Era?
El Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó este lunes, en una declaración que ha resonado en los círculos financieros y cripto, que las negociaciones para la venta de la cartera estatal de Bitcoin de El Salvador, Chivo, están “bien avanzadas”. Esta noticia, aparentemente técnica, choca frontalmente con la narrativa pública mantenida por el presidente Nayib Bukele, quien en marzo de 2025 afirmó de manera contundente que la compra diaria de Bitcoin por parte de su gobierno “no se detiene”. Esta contradicción plantea la pregunta central: ¿está El Salvador dando marcha atrás en su revolución Bitcoin por presión del FMI, o se trata de una reestructuración estratégica dentro de un experimento monetario sin precedentes? Este artículo analiza los términos del acuerdo con el FMI, el estado real de las reservas, el significado de vender Chivo y las posibles consecuencias para el futuro de las llamadas “cripto-naciones”.
El Acuerdo de 2024: Los $1,400 Millones y las Condiciones sobre Bitcoin
La base de la negociación actual se remonta a mayo de 2024, cuando El Salvador y el FMI cerraron un acuerdo de financiamiento extendido por $1,400 millones. Un desembolso inicial de $120 millones estaba vinculado al cumplimiento de condiciones específicas, varias de ellas dirigidas explícitamente a la política Bitcoin del país. Según el FMI, estas condiciones incluían:
- El cese de la adquisición de Bitcoin por parte del sector público.
- La limitación o “confinamiento” de la actividad económica relacionada con BTC dentro del sector estatal.
- La garantía de que la aceptación de Bitcoin en el sector privado sea estrictamente voluntaria.
- La “reducción progresiva” de la participación del gobierno en la cartera Chivo.
Este último punto es el que conecta directamente con el anuncio de esta semana. La postura del FMI refleja sus preocupaciones tradicionales sobre la adopción de criptoactivos como moneda de curso legal: riesgos para la estabilidad financiera, vulnerabilidades fiscales y desafíos en la lucha contra el lavado de dinero.
La Estrategia Bitcoin de Bukele: Promesas, Compras y una Cartera de $659 Millones
Desde la adopción de Bitcoin como moneda de curso legal en 2021, la administración Bukele ha construido una filosofía de inversión basada en el “hodl” (mantener a largo plazo) y la soberanía financiera. En marzo de 2025, el presidente reiteró esta postura con su famosa frase: “No se detiene”, en referencia al compromiso de comprar al menos un Bitcoin cada día.
Sin embargo, los datos presentan un cuadro más complejo y aparentemente contradictorio:
- Según el FMI (reporte de julio de 2025): El organismo informó que no se habían registrado compras oficiales de Bitcoin por parte del gobierno desde diciembre de 2024.
- Según la Oficina Bitcoin de El Salvador: En noviembre de 2024, esta oficina anunció la compra de 1,090 BTC, valorados en aproximadamente $100 millones en ese momento.
- Las reservas actuales: La misma Oficina Bitcoin reveló recientemente que las reservas nacionales ascienden a 7,509 BTC, con un valor aproximado de $659 millones (al cambio del día del anuncio).
¿Cómo se reconcilian estos datos? La aparente contradicción entre las declaraciones presidenciales, la compra de noviembre y el reporte del FMI sugiere un posible juego de definiciones (¿compras del Tesoro vs. anuncios de la Oficina Bitcoin?) o incluso un incumplimiento tácito de las condiciones acordadas, lo que añade tensión a las negociaciones actuales.
¿Qué es Chivo y por qué su Venta es un Punto de Inflexión?
Chivo no es una simple cartera digital. Fue concebida como el pilar de la infraestructura cívica Bitcoin de El Salvador: una billetera estatal, una red de cajeros y puntos de recarga (Chivo ATMs), y el mecanismo para distribuir los subsidios iniciales de $30 en BTC a los ciudadanos. Su posible venta representa un punto de inflexión por su significado dual:
- Para el FMI: La venta cumpliría sustancialmente la condición de “reducir la participación del gobierno”, trasladando los riesgos operativos, de ciberseguridad y de gestión al sector privado y alejando al Estado de la gestión directa de una plataforma de pagos.
- Para El Salvador: Simbólicamente, podría interpretarse como un retroceso en el control estatal sobre el ecosistema Bitcoin nacional. Sin embargo, es crucial distinguir: vender la plataforma Chivo no implica vender las reservas de Bitcoin (los 7,509 BTC). El gobierno podría mantener su estrategia de acumulación de valor mientras se desprende de la infraestructura de pagos.
Las implicaciones prácticas son inmensas: ¿Quién compraría Chivo? ¿Una empresa tecnológica local o un actor internacional? ¿Qué garantías habría para los usuarios actuales y sus fondos? La venta marcaría el fin de un modelo de adopción estatal totalizadora.
¿Hacia dónde va El Salvador? Posibles Escenarios tras la Venta de Chivo
El futuro del experimento Bitcoin salvadoreño se define ahora en torno a varios escenarios plausibles:
1. Cumplimiento Técnico y Continuidad Estratégica
El gobierno vende la infraestructura Chivo pero mantiene intactas sus reservas de 7,509 BTC. Incluso podría continuar adquiriendo Bitcoin de manera discreta o a través de mecanismos indirectos, buscando un equilibrio pragmático entre el acuerdo con el FMI y su visión a largo plazo como “nation hodler”.
2. Pivote hacia un Modelo más Privado
El Salvador se convierte principalmente en un tenedor de Bitcoin a nivel de reservas nacionales, mientras delega por completo la infraestructura de uso diario, pagos y wallet al sector privado. Este modelo se alinearía más con la visión del FMI y convertiría al país en un caso de estudio sobre reservas de valor soberanas en criptoactivos.
3. Ruptura o Renegociación
Las declaraciones de Bukele podrían reflejar una intención de renegociar las condiciones o de priorizar la soberanía financiera sobre el financiamiento del FMI. En este escenario, la venta de Chivo sería una concesión menor dentro de una postura general más firme y confrontacional.
El resultado final será observado con lupa por otras naciones que evalúan caminos similares. Un aparente retroceso de El Salvador podría enfriar el entusiasmo global, mientras que una reestructuración exitosa hacia un modelo híbrido podría ofrecer un nuevo manual para la integración de criptoactivos en la economía estatal.
Conclusión
El Salvador se encuentra en una encrucijada compleja, navegando entre los ideales de su pionero experimento monetario y las realidades prácticas de la deuda y la supervisión financiera internacional. La venta de la cartera Chivo, si se concreta, no significa el fin del “experimento Bitcoin”. En cambio, marca una evolución forzada y quizás inevitable: la transición de una adopción estatal total hacia un modelo híbrido.
En este nuevo modelo, el Estado podría conservar su rol como acumulador estratégico de Bitcoin como reserva de valor, mientras cede el espacio de la infraestructura de pagos y la interacción ciudadana diaria al mercado. La pregunta para los observadores y para los propios salvadoreños es: ¿ven en esta movida una estrategia inteligente de adaptación o una claudicación de los principios iniciales? El camino que El Salvador tome definirá no solo su futuro financiero, sino también el manual para la próxima ola de innovación monetaria estatal.




















