Establece el Límite: La Advertencia de Coinbase sobre el GENIUS Act y la Carrera Digital contra China
En un mundo donde la geopolítica se libra cada vez más en los campos de batalla digitales y financieros, una decisión técnica en el Senado de los Estados Unidos podría tener repercusiones globales de una magnitud inesperada. Mientras China avanza con decisión en el despliegue estratégico de su yuan digital, el e-CNY, el debate regulatorio en Washington sobre el futuro de las stablecoins ha llegado a un punto crítico.
En el centro de esta tormenta se encuentra una severa advertencia de Faryar Shirzad, Director de Políticas de Coinbase: modificar la recién aprobada Ley GENIUS para restringir las “recompensas” en stablecoins no solo frenaría la innovación doméstica, sino que debilitaría deliberadamente la competitividad del dólar estadounidense, cediendo una ventaja estratégica crucial a China.
El e-CNY en 2026: De Efectivo Digital a Depósito con Interés
La estrategia de China ha dejado de ser teórica para convertirse en un calendario concreto. El Banco Popular de China (PBOC) anunció recientemente un nuevo marco regulatorio que transformará fundamentalmente la naturaleza de su moneda digital. La fecha clave es el 1 de enero de 2026.
A partir de entonces, los bancos comerciales chinos estarán autorizados a pagar intereses sobre los saldos mantenidos en billeteras de yuan digital. Como explicó Lu Lei, Subgobernador del PBOC, este cambio representa una evolución crítica: el e-CNY pasará de ser un simple sustituto del efectivo digital a convertirse en una auténtica “moneda de depósito digital” (Digital Deposit Money).
Esta nueva categoría le otorga plenamente las funciones de escala de valor, reserva de valor y medio de pago transfronterizo. En la práctica, el yuan digital se integrará en la gestión de activos y pasivos de los bancos, compitiendo directamente con los productos de ahorro tradicionales y, lo que es más significativo, con las stablecoins globales que ofrecen rendimiento.
Pekín no solo está construyendo infraestructura; está creando un producto financiero digital atractivo y con incentivos integrados para impulsar su adopción masiva, tanto interna como internacionalmente.
La Ley GENIUS: Un Equilibrio Delicado Bajo Amenaza
Frente a este movimiento calculado, el panorama regulatorio en Estados Unidos se debate en una encrucijada. En junio de 2025, se aprobó la Ley GENIUS, un logro bipartidista que estableció por primera vez reglas claras de reservas, custodia y cumplimiento para los emisores de stablecoins. Este marco fue ampliamente celebrado como un paso positivo hacia la claridad. Su disposición clave es una prohibición: los propios emisores de stablecoins no pueden pagar intereses directos a los tenedores.
Sin embargo, la ley contiene un permiso crucial: permite que las plataformas de intercambio (como Coinbase) y otros terceros sí puedan ofrecer “recompensas” vinculadas al uso, tenencia o staking de esas stablecoins. Este mecanismo ha sido fundamental para hacer que los dólares digitales sean productos competitivos en el mercado.
Ahora, este delicado equilibrio está bajo amenaza. En las negociaciones en curso en el Senado sobre el proyecto de ley de estructura de mercados, el llamado “lobby bancario” está presionando con fuerza para reabrir la Ley GENIUS. Su objetivo es restringir o eliminar la posibilidad de que las plataformas ofrezcan estas recompensas.
El argumento subyacente es claro: proteger su base de depósitos tradicionales, que en muchos casos aún pagan intereses cercanos a cero a los consumidores, mientras que los bancos mismos ganan aproximadamente un 4% con las reservas depositadas en la Fed.
La Alarma de Shirzad y Armstrong: Un Error con Consecuencias Globales
La industria de los criptoactivos ha respondido con una voz de alarma unísona y cargada de urgencia geopolítica. Faryar Shirzad, de Coinbase, conectó los puntos de manera explícita: “Si este tema se maneja mal… podría darle a nuestros rivales globales una gran ayuda para darle a las stablecoins no estadounidenses y a las CBDC una ventaja competitiva crítica en el peor momento posible”.
Para Shirzad, el anuncio del PBOC no es una coincidencia, sino una prueba evidente de que los sistemas rivales se están moviendo con agresividad para hacer su dinero digital más atractivo. Cualquier retroceso regulatorio en Estados Unidos equivaldría, en sus palabras, a una “asistencia” estratégica a esos competidores.
Brian Armstrong, CEO de Coinbase, fue aún más contundente, calificando cualquier intento de reabrir la Ley GENIUS como una “línea roja”. Acusó al lobby bancario de llevar a cabo una campaña “poco ética” destinada a proteger un modelo de negocio obsoleto a expensas de la innovación y la competitividad nacional.
Armstrong ofreció una predicción interesante: los bancos tradicionales, en un giro irónico, eventualmente querrán ofrecer rendimientos sobre stablecoins ellos mismos cuando reconozcan la oportunidad comercial. Su oposición actual, sugiere, es un grave error de cálculo a corto plazo que podría costarle caro al liderazgo financiero de EE.UU.
Más Allá de la Tecnología: Soberanía Monetaria y Competitividad
Lo que está en juego trasciende por completo un debate técnico sobre recompensas. Se trata de una competencia por definir la arquitectura del sistema financiero futuro y, por extensión, por la soberanía monetaria en la era digital. Los modelos en contienda son diametralmente opuestos.
Por un lado, China impulsa un enfoque estatal, centralizado y de arriba hacia abajo a través de su CBDC. Utiliza herramientas de política monetaria, como el pago de intereses, para dirigir la adopción, estimular ciertos comportamientos económicos y ejercer un control sin precedentes.
Por otro lado, el modelo potencial de EE.UU. se basa en la innovación privada, la dinámica de mercado y un marco regulatorio claro que gestione el riesgo. En este ecosistema, las recompensas no son un mandato estatal, sino un mecanismo orgánico de mercado para impulsar la adopción y utilidad de las stablecoins, muchas de las cuales están respaldadas por dólares.
El riesgo central es palpable. Si Estados Unidos decide limitar la innovación y el atractivo de sus propias stablecoins (un mercado que ya supera los $310 mil millones), mientras China avanza con un e-CNY con interés integrado, las consecuencias podrían ser profundas: se erosionaría la demanda global de instrumentos digitales denominados en dólares, se fortalecería la influencia del yuan digital en los flujos comerciales y financieros transfronterizos, y se cedería la autoridad para establecer los estándares técnicos y normativos del mañana. No se trata de criptomonedas especulativas, sino de la digitalización de la moneda de reserva mundial.
Conclusión: El Futuro del Dólar Digital se Decide Hoy
El Senado de los Estados Unidos se encuentra, por tanto, en una encrucijada histórica. No está debatiendo un mero tecnicismo regulatorio, sino la postura competitiva de la nación en la carrera definitoria de nuestra era: la del dinero digital.
Ignorar las señales del avance calculado de China y ceder a presiones sectoriales para anclar la innovación financiera a modelos del siglo XX tendría un costo geopolítico que podría extenderse por décadas.
La pregunta final que deben formular los legisladores no es simplemente sobre criptomonedas versus bancos. Es una pregunta más fundamental: ¿qué modelo de sistema financiero digital aspira a liderar el mundo en los próximos años? ¿Un modelo caracterizado por la innovación abierta, la elección del consumidor y la fortaleza del dólar, o uno definido por el control estatal centralizado?
Estados Unidos tiene la oportunidad de ser el arquitecto de ese futuro. Las decisiones que se tomen en los corredores del Senado en 2025, y el despliegue del e-CNY con interés en 2026, serán dos hitos que definirán si ese papel de liderazgo se afirma o se diluye irrevocablemente. El momento de establecer el límite es ahora.





















