¿Fracaso del SocialFi? La dura crítica al experimento de ‘creator coins’ de Base tras el token de Nick Shirley
A inicios de 2025, Base, la capa 2 de Ethereum desarrollada por Coinbase, se consolida como un hub ambicioso para aplicaciones sociales y de creadores, un espacio conocido como SocialFi o Web3. Un pilar experimental de esta estrategia ha sido el lanzamiento de “creator coins” o tokens de creadores, diseñados para monetizar comunidades. Sin embargo, un reciente lanzamiento de alto perfil ha desatado una oleada de críticas que cuestiona profundamente la viabilidad de este modelo, exponiendo una brecha preocupante entre el hype promocional y la actividad económica sostenida en cadena.
Nick Shirley en Zora: Un ‘pump’ viral seguido de una caída reveladora
El caso detonante es el del token lanzado por Nick Shirley, un YouTuber con notoriedad online que recientemente ganó relevancia política tras ser amplificado por figuras como Elon Musk. Su token, creado en la plataforma Zora construida sobre Base, parecía el candidato perfecto para validar el modelo: un creador con un momento viral de máxima atención.
Los datos, no obstante, cuentan una historia diferente. El token alcanzó un valor totalmente diluido (FDV) máximo de alrededor de 9 millones de dólares, para luego desplomarse a un FDV de aproximadamente 3 millones. La métrica más reveladora, sin embargo, fue la composición del volumen. La gran mayoría provenía de traders ya existentes en el ecosistema, no de una oleada de nuevos usuarios atraídos por el contenido del creador. La conclusión es clara: el evento demostró la capacidad del sistema para generar un pump especulativo momentáneo, pero fracasó en convertirlo en un ecosistema comunitario activo y en crecimiento.
“Si no funcionó con Shirley, no funcionará con nadie”: El duro diagnóstico de la comunidad
Esta caída no pasó desapercibida. La crítica más contundente vino del trader y creador de contenido conocido como notthreadguy, cuyo análisis resonó ampliamente. Su argumento principal fue demoledor: “Si alguna vez iba a funcionar este modelo de ‘creator coins’, era con Nick Shirley, aquí y ahora. Y simplemente no funcionó”.
Para describir la dinámica observada, acuñó el término “trenchers on trenchers” (algo así como “especuladores sobre especuladores”), ilustrando un ciclo cerrado donde la demanda real —fuera del trading cíclico interno— es casi inexistente. Este caso no es aislado; se enmarca en un patrón recurrente en Zora y Base, donde los lanzamientos experimentan subidas y bajadas bruscas, con una actividad posterior que se desvanece rápidamente.
La promesa del SocialFi frente a la realidad de los usuarios activos
Este episodio ocurre en un contexto más amplio. Base se mercadea agresivamente como la plataforma social descentralizada por excelencia, siguiendo el camino de pioneros como Friend.tech y aliándose con actores como Farcaster. La visión es ambiciosa y las proyecciones macroeconómicas la respaldan: se estima que el mercado SocialFi superará los 10 mil millones de dólares para 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 17.5% a partir de 2025.
Pero la realidad operativa pinta un cuadro diferente. Incluso casos de éxito relativo como Friend.tech ilustran el problema de la retención o “stickiness”: tras un pico de alrededor de 80,000 usuarios activos diarios, la plataforma vio caer esa cifra por debajo de los 10,000. Este contraste entre las proyecciones billonarias y la dificultad para mantener comunidades activas es justo el vacío en el que parece estar cayendo el experimento de las creator coins de Base.
Acusaciones de favoritismo y el dilema de los ‘builders’ de Base
La brecha entre la promesa y la realidad está generando un malestar tangible entre los desarrolladores y miembros más comprometidos de la comunidad de Base. La crítica se ha vuelto más específica: existe una percepción creciente de que los lanzamientos de creator coins promocionados a través de canales asociados a Base —como tokens del “equipo” interno o lanzamientos destacados en Zora— crean un aura de favoritismo.
La consecuencia directa es que los participantes minoristas quedan expuestos cuando la liquidez de estos tokens se evapora tras el hype inicial, sintiéndose como “bolsillos de liquidez” para unos pocos. Este descontento se captura en la poderosa cita de un builder anónimo de Base: “Si no eres parte de la narrativa favorecida, básicamente no existes. En ese punto, ¿cuál es el incentivo para construir en Base?”. El problema, por tanto, trasciende a los traders y erosiona la confianza de los propios constructores del ecosistema.
¿Reacción al malestar? Brian Armstrong entra en la conversación
La magnitud de la crítica no ha pasado desapercibida en los niveles más altos. El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, ha dado un primer paso de respuesta, entrando directamente en la conversación. Armstrong mencionó públicamente haber tenido una “gran conversación” con el crítico notthreadguy y haber recibido “muchas buenas ideas”.
Este movimiento es significativo: representa un reconocimiento tácito de la validez de las preocupaciones planteadas y una apertura al diálogo para posiblemente reevaluar y ajustar la estrategia. Es una señal de que el feedback de la comunidad, especialmente cuando señala fallos estructurales, está siendo escuchado en la cúpula.
¿Qué sigue para las ‘creator coins’ y la apuesta SocialFi de Base?
El caso del token de Nick Shirley ha servido como un revelador stress test. Ha expuesto la dificultad fundamental de convertir la fama online en una actividad económica on-chain sostenible y ha destapado un descontento más profundo sobre la equidad y la sostenibilidad del modelo.
Las preguntas para el futuro inmediato son inevitables: ¿Es el modelo de “creator coins” inherentemente defectuoso para generar ecosistemas duraderos, o simplemente necesita iteraciones y mejoras en su diseño? ¿Cómo puede Base (y su respaldo, Coinbase) equilibrar la necesaria promoción de proyectos con una percepción de equidad que motive a todos los builders? Y, crucialmente, ¿la respuesta de Brian Armstrong se traducirá en cambios concretos en la estrategia o en los mecanismos de lanzamiento?
El experimento de Base continúa, pero el año 2026 se perfila como decisivo. El verdadero reto ya no es generar hype momentáneo, sino cerrar la brecha entre las grandilocuentes proyecciones del SocialFi y la creación de productos y modelos económicos que retengan a usuarios, creadores y constructores mucho más allá del último pump viral. La credibilidad de su apuesta social depende de ello.
















