Jack Mallers, CEO de Strike, niega que Wall Street sea una amenaza para Bitcoin: «Si lo mata, nunca iba a tener éxito»
El ejecutivo defiende la participación institucional en Bitcoin, afirmando que el activo está diseñado para competir por el capital global y que su éxito no depende de excluir a «los enemigos».
Jack Mallers, CEO de la aplicación de pagos en Bitcoin Strike, rechazó la idea de que la creciente participación de Wall Street represente una amenaza para los principios fundamentales de Bitcoin. En una entrevista en el podcast What Bitcoin Did, Mallers argumentó que si la entrada de instituciones financieras tradicionales pudiera «matar» a Bitcoin, entonces el activo «nunca iba a ser exitoso en primer lugar». Sus declaraciones se producen en un contexto donde los ETF de Bitcoin al contado han acumulado entradas netas por 59.380 millones de dólares desde su lanzamiento en enero de 2024.
La postura de Mallers: Bitcoin es «dinero para todos»
El debate sobre la influencia de Wall Street en Bitcoin lleva meses dividiendo a la comunidad de criptomonedas. Mientras algunos bitcoiners consideran que la entrada de grandes instituciones financieras concentra la propiedad y custodia del activo, desvirtuando su espíritu original, Mallers respondió con un contundente «no» a la pregunta de si la institucionalización amenaza al criptoactivo.
«Si Wall Street metiéndose en Bitcoin lo mata, entonces nunca iba a ser exitoso en primer lugar», afirmó el ejecutivo.
Mallers amplió su argumento señalando que Bitcoin se concibe como un instrumento financiero universal. «Bitcoin se basa en la idea de que es dinero para todos. Y la parte de ‘todos’ debe ser explorada. Eso significa también tus enemigos. Eso significa la exmujer que te engañó, eso significa tu vecino que es fanático del club de fútbol contrario, eso es todo el mundo», declaró.
La competencia por el capital global: ¿Por qué es inevitable la entrada de Wall Street?
Para el CEO de Strike, la participación de Wall Street es una «implicación obvia» en la medida en que Bitcoin compite por el capital global. Mallers sostiene que el proceso de adopción institucional es parte de un fenómeno más amplio de «demonetización» de activos tradicionales.
«Donde la riqueza existe hoy, esas cosas serán desmonetizadas: los bienes raíces serán desmonetizados, el arte fino será desmonetizado, la deuda pública será desmonetizada, y Bitcoin será monetizado», explicó.
Los datos respaldan esta tendencia: desde enero de 2024, los 11 ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos han acumulado entradas netas por 59.380 millones de dólares hasta el pasado viernes, según datos de Farside.
Las críticas y el temor a la influencia institucional
No todos en la comunidad comparten la visión optimista de Mallers. Una de las principales críticas que enfrenta la creciente presencia de Wall Street es el riesgo de que las grandes firmas obtengan demasiada influencia sobre el desarrollo y gobierno de Bitcoin.
El capitalista de riesgo y bitcoiner Nic Carter expresó en febrero de 2025 su preocupación al respecto: «Creo que las grandes instituciones que ahora existen en Bitcoin se van a hartar, y despedirán a los desarrolladores y pondrán a otros nuevos». Carter se refería específicamente a la lentitud en abordar preocupaciones sobre la computación cuántica, un tema que algunos consideran crítico para el futuro del activo.
El avance de Wall Street en el ecosistema cripto
La adopción de Bitcoin y criptomonedas por parte de Wall Street no es nueva, pero se ha acelerado significativamente en los últimos dos años. El movimiento más reciente proviene de Morgan Stanley, que lanzó un piloto de trading de criptomonedas en su plataforma E*Trade.
Según la información disponible, Morgan Stanley cobrará a sus clientes 50 puntos básicos (0,5%) por transacción, una tarifa sustancialmente más baja que las comisiones minoristas estándar de competidores como Coinbase, Robinhood y Charles Schwab. Esta estrategia busca capturar una porción del creciente mercado de inversión en criptoactivos, mientras los gigantes financieros tradicionales compiten por atraer a inversores institucionales y minoristas.

