La Banca Tradicional Enfrenta la Necesidad de la Universalidad Financiera para no Quedar Relegada
La relación entre la banca tradicional y las finanzas alternativas ha evolucionado de un enfrentamiento a una inevitable convergencia. Según un análisis de Gracy Chen, CEO del exchange de criptomonedas Bitget, la adopción de activos digitales y la búsqueda de un ecosistema financiero universal ya no es una opción, sino un pilar de crecimiento y una necesidad de supervivencia para los bancos, ante un mercado cripto que en 2025 superó los 3 billones de dólares.
El Cambio de Narrativa: De la Confrontación a la Convergencia Forzada
La dinámica entre las finanzas tradicionales (TradFi) y el ecosistema cripto ha transitado desde la confrontación hacia una fase de experimentación activa por parte de los bancos con tecnologías como blockchain, la tokenización y la inteligencia artificial. En este contexto, la inmovilidad ya no es una opción viable para las instituciones financieras establecidas.
Según el último informe de perspectivas de la industria bancaria de Deloitte, citado por Chen, “la adopción de innovaciones impulsadas por la tecnología y los activos digitales, como las stablecoins, estará entre los pilares clave del crecimiento continuo para las instituciones tradicionales”. El siguiente paso lógico identificado en este camino es la búsqueda de la universalidad: la creación de un ecosistema unificado que permita mover fondos sin fricciones entre monedas fiduciarias y criptoactivos.
La Diferencia Crítica: Fricción Técnica vs. Fricción Estructural
El análisis contrasta los enfoques de ambos mundos hacia este objetivo común, revelando una diferencia fundamental en la naturaleza de los obstáculos que enfrentan.
El Enfoque de la Industria Cripto
La industria cripto adoptó tempranamente el ideal de universalidad, desarrollando puentes entre finanzas centralizadas (CeFi) y descentralizadas (DeFi). Aunque reconoce desafíos persistentes en materia de interoperabilidad, liquidez fragmentada y riesgos de seguridad, el sector ve principalmente la fragmentación como un problema tecnológico. Existe un consenso general sobre la dirección deseada: que los activos puedan fluir libremente entre distintas plataformas.
El Desafío de las Finanzas Tradicionales (TradFi)
Para la banca tradicional, el panorama es distinto. Las herramientas técnicas para la interoperabilidad, como las APIs y los sistemas de cumplimiento normativo automatizados, ya existen y se utilizan. El obstáculo principal es estructural: la falta de una visión compartida entre bancos, reguladores e instituciones financieras. Los silos internos, las iniciativas competidoras y las estructuras de gobernanza arraigadas ralentizan significativamente el progreso.
Crypto continúa luchando con *cómo* conectar sistemas, mientras que TradFi todavía debate *si* debería hacerlo.
La Presión del Mercado: Usuarios que ya no Toleran la Fragmentación
Las finanzas tradicionales se construyeron históricamente sobre una segmentación estricta, con la banca minorista, los sistemas de pago y la gestión de patrimonios operando en compartimentos separados. Este modelo genera fricción para el usuario final, quien debe navegar entre múltiples sistemas, procesos y tiempos de liquidación dispares.
Los usuarios modernos, sin embargo, priorizan el resultado —rapidez, eficiencia y seguridad— por encima de las categorías institucionales tradicionales. La irrupción de las fintech y los activos digitales ofreció precisamente eso: transacciones más rápidas, sin fronteras y de menor costo. Esta convergencia orgánica, donde las plataformas digitales difuminan los límites entre trading, pagos, custodia y staking, ha redefinido las expectativas de los consumidores.
El Riesgo Existencial: Capital y Relevancia en Juego
La presión para evolucionar se ve exacerbada por el crecimiento masivo del sector cripto. Para 2025, el mercado global de criptoactivos superó los 3 billones de dólares y más de 700 millones de personas en todo el mundo poseían activos digitales, según los datos citados.
Este volumen representa una masa crítica de capital que se mueve cada vez más fuera de los sistemas de liquidación clásicos de la banca. El riesgo central para los bancos, argumenta Chen, no es ser reemplazados directamente por un protocolo descentralizado, sino volverse actores periféricos.
Si los clientes pueden invertir y desplegar su capital en todo el mundo sin siquiera tocar la infraestructura de un banco, entonces los bancos pierden relevancia por completo.
En este escenario, adoptar la universalidad deja de ser un experimento para convertirse en una necesidad de supervivencia.
El Camino a Seguir: Integración Controlada y Aprovechamiento de Fortalezas
Frente a este panorama, la banca tradicional debe trazar una ruta de integración estratégica.
Reconociendo Limitaciones y Oportunidades
Los bancos enfrentan limitaciones reales, como infraestructura heredada (legacy) y un escrutinio regulatorio más estricto, que los actores cripto nativos no tienen. No obstante, la inacción conlleva un costo mayor. La integración controlada con tecnología blockchain puede agilizar operaciones internas, reducir ineficiencias y, en última instancia, mejorar la experiencia del usuario final.
La Oportunidad para la Banca Tradicional
La oportunidad para los bancos reside en convertir la amenaza en una ventaja competitiva. Pueden ofrecer el entorno financiero integrado y fluido que los usuarios ahora esperan, aprovechando sus fortalezas inherentes: la confianza establecida durante décadas, marcos de gestión de riesgo sólidos y una relación de trabajo directa con los reguladores. Este enfoque puede atraer a una base de usuarios más amplia y cautelosa con el espacio cripto en su estado actual.
La conclusión del análisis es clara: el futuro de las finanzas no se define por un enfrentamiento entre “cripto vs. TradFi”, sino por la dicotomía entre sistemas fragmentados y sistemas conectados. La universalidad, un ecosistema financiero unificado y sin fricciones, se presenta como la realidad objetiva hacia la que se dirige la industria global, y la banca tradicional debe decidir si lidera esta transición o se queda atrás.




















