La industria cripto moviliza un arsenal de $190 millones para las elecciones de medio término en EE.UU.
Los grupos de presión de la industria de las criptomonedas han acumulado fondos récord, superando los $190 millones solo en el Super PAC Fairshake, en preparación para las cruciales elecciones legislativas de 2026 en Estados Unidos. Este poder financiero, que ya superó los $245 millones en contribuciones en 2024, busca definir la agenda regulatoria en un momento de estancamiento legislativo. Activistas advierten que esta estrategia de “compra de influencia” amenaza con marginar las voces de los ciudadanos en el proceso democrático.
Un arsenal financiero sin precedentes
La industria ha construido una maquinaria política de una escala sin precedentes. Solo el Super PAC Fairshake, uno de los principales grupos de acción política del sector, cuenta con más de $190 millones en efectivo para las elecciones de 2026, según datos de la Comisión Federal de Elecciones (FEC).
Los principales actores financian esta ofensiva. En 2025, las mayores donaciones a Fairshake provinieron de la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz (a16z) con $24 millones, y de las empresas Coinbase y Ripple, cada una con $25 millones. Estas sumas se canalizan a través de Super PACs, entidades que no tienen límites en las contribuciones que pueden recibir.
Este flujo masivo de dinero ha encendido las alarmas entre defensores de la transparencia. Saurav Ghosh, director de reforma del financiamiento de campañas en el Campaign Legal Center, advirtió:
Esta estrategia de “comprar influencia socava el proceso democrático y margina las voces de los ciudadanos comunes.
La estrategia política: ¿Bipartidismo o partidismo?
El objetivo legislativo central de la industria es la aprobación de una ley marco de regulación, específicamente el proyecto conocido como CLARITY Act. Esta iniciativa, que busca establecer reglas claras para los activos digitales, está actualmente estancada en el Senado.
Ante este bloqueo, el foco se ha desplazado hacia las elecciones de 2026. La industria ha encontrado un apoyo más firme en el Partido Republicano, lo que ha llevado a algunos actores a adoptar una postura abiertamente partidista. Un caso emblemático es el de los hermanos Winklevoss, fundadores del exchange Gemini, quienes están financiando el PAC conservador “Digital Freedom Fund”.
Sin embargo, persisten voces que piden una estrategia bipartidista. El representante demócrata Sam Liccardo recomendó a la industria que no “ponga todos sus huevos en la canasta de un solo partido”. Los datos de Open Secrets muestran que, de 2023 a 2024, el Super PAC Fairshake gastó más dinero apoyando a candidatos demócratas que a republicanos.
Evolución histórica: De la publicidad al poder político
La incursión política de la criptoindustria tiene sus raíces en el auge del mercado de 2020-2021. Inicialmente, las empresas invirtieron fuertemente en publicidad de alto perfil y patrocinios masivos. Paralelamente, el gasto en lobbying directo en Washington se disparó.
La estrategia de donaciones políticas tomó notoriedad con Sam Bankman-Fried (SBF), fundador de FTX, quien donó más de $100 millones en las elecciones de medio término de 2022. El punto de inflexión llegó con el colapso del mercado en 2022 y la posterior ofensiva regulatoria de la SEC bajo Gary Gensler.
Como respuesta, la industria entró de lleno en la arena presidencial entre 2023 y 2024, financiando PACs masivos. Michael Beckel, director de investigación de Issue One, explicó este cambio de paradigma:
Las corporaciones han pasado del lobbying tradicional a crear Super PACs sectoriales con cuentas bancarias masivas que “están cambiando cómo se hacen las leyes en Washington”.
Influencia concreta y un contexto político turbulento
El lobby define la legislación
El poder de este nuevo lobby ya se ha hecho sentir. Un ejemplo reciente ocurrió en enero de 2026, cuando Coinbase retiró su apoyo a un proyecto de ley de estructura de mercado en el Senado, paralizando efectivamente su avance. El punto de conflicto fue una disposición sobre stablecoins.
Sander Lutz, reportero de Politico, vinculó directamente este poder de bloqueo con el arsenal financiero de la industria. Rick Claypool, investigador de Public Citizen, afirmó que el dinero explica el éxito del lobby y erosiona la fe en las instituciones.
Elecciones bajo la sombra de la deslegitimación
Esta creciente influencia del dinero en la política se desarrolla en un momento donde la propia integridad del proceso electoral enfrenta desafíos sin precedentes. Recientemente, el expresidente Donald Trump ha instado a los republicanos a “nacionalizar” las elecciones y ha declarado que solo aceptará los resultados si son “honestos”.
Expertos electorales han refutado sistemáticamente las acusaciones de fraude. Marc Elias, abogado del Elias Law Group, ha advertido que Trump “prefiere actuar por la fuerza”. Así, la industria de las criptomonedas se prepara para aumentar su influencia precisamente cuando el proceso electoral que busca influir enfrenta cuestionamientos profundos.




















