La tasa de hash de Bitcoin en Irán se desploma un 77% por el conflicto bélico
La capacidad minera de Bitcoin en Irán se redujo aproximadamente 7 exahashes por segundo (EH/s) en el último trimestre, una caída del 77%, en medio del conflicto armado con Estados Unidos e Israel. A nivel global, el hashrate de la red disminuyó un 5.8% en el segundo trimestre, un retroceso impulsado principalmente por la baja rentabilidad minera tras el desplome del precio de BTC, según un nuevo informe de Hashrate Index.
El desplome del hashrate iraní en el contexto del conflicto
El reporte detalla que la tasa de hash de Irán se redujo desde aproximadamente 9 EH/s a solo 2 EH/s entre el primer y segundo trimestre de 2026. Esta drástica caída coincide con la escalada del conflicto regional que comenzó en febrero de 2026. Se estima que el país contaba con alrededor de 427,000 equipos mineros (rigs) activos antes de este declive.
Ian Philpot, director de marketing de Luxor Technology, firma detrás del Hashrate Index, señaló que el impacto de la inestabilidad geopolítica se ha contenido dentro de las fronteras iraníes.
“El impacto se contuvo en Irán; los vecinos EAU y Omán se mantuvieron estables”, afirmó Philpot.
La resiliencia del hashrate global frente a crisis regionales
A pesar del colapso en Irán, la capacidad computacional global de la red Bitcoin se ha mantenido resiliente, rondando los 1,000 EH/s. El conflicto en Oriente Medio no ha tenido un impacto significativo en el hashrate mundial.
Philpot explicó este fenómeno subrayando la naturaleza distribuida de la minería.
“Las disrupciones regionales redistribuyen la tasa de hash en lugar de destruirla”, declaró.
Esta característica es fundamental para la seguridad de la red Bitcoin. Un hashrate alto y geográficamente disperso hace que la red sea más resistente a ataques y a fallos en puntos específicos.
La verdadera presión global: la caída del precio de Bitcoin
Mientras el conflicto afectaba a Irán de forma aislada, una fuerza económica global ejerce presión sobre los mineros en todo el mundo. El hashrate global cayó de 1,066 EH/s en el primer trimestre a aproximadamente 1,004 EH/s en el segundo.
Este retroceso está directamente ligado al desplome en el precio de Bitcoin, que actualmente cotiza más de un 45% por debajo de su máximo histórico de 126,000 dólares alcanzado en octubre de 2025. Cuando el precio baja, el valor en dólares de las recompensas mineras disminuye, haciendo que muchas operaciones, especialmente aquellas que utilizan equipos antiguos, dejen de ser rentables. El informe estima que alrededor de 252 EH/s de capacidad marginal, proveniente de máquinas obsoletas, se han desconectado.
“La rentabilidad minera… es el principal impulsor de los cambios geográficos actuales en la tasa de hash”, concluye el informe, destacando que el factor económico supera en influencia a las crisis geopolíticas puntuales a escala mundial.
El mapa del poder minero mundial se reconfigura
El panorama minero global continúa dominado por unas pocas potencias. Estados Unidos lidera con más del 37% del hashrate total, seguido por Rusia con aproximadamente el 17% y China con el 12%. Juntos, estos tres países controlan alrededor del 65.6% de la capacidad mundial.
Sin embargo, la composición interna de este poder está en constante cambio. El informe describe una dinámica de “optimización, no éxodo”. Mientras se desconectan equipos obsoletos en algunas regiones, se despliega de forma selectiva hardware moderno y más eficiente en ubicaciones consideradas viables a largo plazo.
Un ejemplo citado es Canadá, que mostró un leve retroceso trimestral pero mantiene un crecimiento anual, lo que indica un reajuste estratégico. Philpot ofreció una visión cíclica de este proceso:
“Los operadores prueban regiones durante la fase baja para prepararse para la normalización”,
sugiriendo que la industria se está reestructurando durante este periodo de baja rentabilidad.
Conclusión: Dos fuerzas, dos escenarios
El informe de Hashrate Index pinta un panorama de dos realidades simultáneas. Por un lado, Irán ilustra el impacto severo y localizado de un shock geopolítico agudo. Por otro lado, la tendencia global responde a un factor económico-cíclico: la rentabilidad dictada por el precio de Bitcoin.
Ambos escenarios ponen de manifiesto la resiliencia inherente de la red Bitcoin, sustentada en su distribución geográfica descentralizada. La reconfiguración geográfica en curso, con mineros buscando las ubicaciones más eficientes y estables, es la respuesta natural de una industria madura que se adapta a las cambiantes condiciones del mercado y del mundo.

