La UE debate centralizar la supervisión cripto en la ESMA: Malta alerta sobre riesgos de fragmentación
La Unión Europea debate una reforma que transferiría la supervisión directa de las mayores empresas de criptoactivos de los reguladores nacionales a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA). La propuesta, apoyada por Francia, Austria e Italia, busca armonizar el mercado, pero Malta la considera prematura y advierte que podría fragmentar la supervisión y reducir la competitividad del bloque.
El desacuerdo pone en evidencia la tensión entre la integración del mercado y la autonomía regulatoria nacional bajo el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), que recientemente se ha vuelto totalmente aplicable.
La propuesta: hacia una supervisión cripto centralizada en la UE
La Comisión Europea está considerando una propuesta para que la ESMA, con sede en París, se convierta en el supervisor directo de los principales Proveedores de Servicios de Activos Criptográficos (CASP) que operan a nivel transfronterizo en la UE. Este cambio estructural supondría retirar la supervisión de primera línea de las autoridades nacionales, como la Malta Financial Services Authority (MFSA).
El debate surge en un momento en que MiCA ya está en plena aplicación, permitiendo a las empresas autorizadas en un Estado miembro ofrecer sus servicios en toda la Unión mediante el llamado “pasaporte”. La cuestión de “quién supervisa” es crucial, ya que afecta directamente al equilibrio entre la integración del mercado único digital, la protección uniforme del inversor y la soberanía regulatoria de cada país.
El bando a favor: armonización vs. “forum shopping”
El argumento de las grandes economías
Francia, Austria e Italia expusieron su posición en un documento conjunto en septiembre de 2025. Estas economías argumentan la necesidad de un “marco europeo más fuerte” y una supervisión centralizada para abordar lo que describen como “grandes diferencias” en los procesos de autorización de empresas entre Estados miembros.
Su preocupación central es que las prácticas regulatorias divergentes puedan socavar la protección del inversor y la integridad del mercado único digital, fomentando el llamado “forum shopping”, donde las empresas eligen jurisdicciones con requisitos percibidos como más laxos.
La postura de la ESMA
Un portavoz de la ESMA declaró a Cointelegraph que un único supervisor para las grandes empresas transfronterizas proporcionaría una “supervisión más eficiente y armonizada”, fortalecería la protección del inversor y reduciría “el riesgo de forum shopping”.
La autoridad ha citado como ejemplo que justifica este enfoque su reciente revisión rápida (“fast-track review”) de una autorización de CASP concedida por Malta, ampliamente reportada como la de la plataforma OKX.
La oposición de Malta: prematuridad y advertencias estructurales
La postura oficial de la MFSA
Desde Malta, la MFSA ha emitido una declaración oficial argumentando que es “prematuro introducir cambios estructurales” como la supervisión centralizada. Un portavoz de la autoridad maltesa sostuvo que el impacto de MiCA “todavía se está evaluando” y que su postura no se basa en un interés nacional estrecho, sino en consideraciones sobre “el momento regulatorio y la eficacia” del marco actual.
La visión de un experto: Ian Gauci (GTG)
Ian Gauci, socio del bufete legal maltés GTG Advocates, refuta la idea de que este sea un simple conflicto jurisdiccional. “Eso no es lo que es esto”, afirmó. Gauci propone que, de haber centralización, esta debería ser selectiva y aplicarse solo a firmas genuinamente sistémicas, no de manera generalizada a todos los grandes CASP.
Su advertencia principal se centra en el riesgo de fragmentación. Gauci explica que la propuesta dividiría la supervisión de una misma entidad entre la ESMA (para aspectos de mercado), las autoridades nacionales (para otros) y la futura Autoridad Antiblanqueo de la UE (AMLA), contradiciendo la visión integrada del riesgo que promueve la legislación europea de resiliencia operativa digital (DORA).
“Una vez divides la supervisión así, esa unidad desaparece”, advirtió.
Gauci plantea una disyuntiva clave para la UE: optar por la profundidad o la escala en la supervisión. Argumenta que jurisdicciones pioneras como Malta han desarrollado una experiencia y una proximidad valiosas con la industria. Centralizar demasiado rápido, según su visión, eliminaría los incentivos para que los Estados miembros inviertan en capacidad supervisora local especializada y podría terminar empujando negocios fuera de la UE, reduciendo su competitividad global.
La perspectiva de la industria: el caso de OKX
Desde la industria, Erald Ghoos, CEO europeo de la plataforma de criptoactivos OKX, rechaza la narrativa del “forum shopping”. En declaraciones a Cointelegraph, Ghoos subrayó que la autorización de OKX bajo MiCA en Malta es el resultado de “una relación de años” con el regulador, que comenzó en 2021, y “no un proceso acelerado”.
Ghoos criticó que, a falta de evidencia de que el modelo de supervisión actual esté fallando, la propuesta de centralización le parece una “decisión política”.
Concluyó que el caso para concentrar el poder supervisor a nivel de la UE “no ha sido demostrado aún”.
Conclusión: una encrucijada para la regulación cripto europea
El debate en la UE encapsula la clásica tensión entre la armonización supranacional y la flexibilidad nacional, traducida al emergente mundo de los criptoactivos como un conflicto entre la búsqueda de escala en la supervisión y la preservación de su profundidad y especialización.
La decisión que tomen los líderes europeos en 2026 modelará fundamentalmente el futuro equilibrio de poder regulatorio dentro del Mercado Único Digital, definiendo si Bruselas asume un papel más directo o confía en la capacidad de sus Estados miembros. Este proceso contrasta con el panorama regulatorio aún fragmentado en Estados Unidos, donde no existe un marco federal unificado equivalente a MiCA.
