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Los súper PACs cripto acumulan un arsenal de guerra de $190 millones de cara a las elecciones de medio término en EE. UU.

Angela Trenard Angela Trenard · · 7 min de lectura

Los súper PACs cripto acumulan un arsenal de guerra de $190 millones de cara a las elecciones de medio término en EE. UU.

La industria de las criptomonedas, liderada por Fairshake, Coinbase y Ripple, ha acumulado más de $190 millones en efectivo disponible para influir en las elecciones de medio término de 2026 en Estados Unidos. Esta cifra, encabezada por el súper PAC Fairshake, supera los $245 millones que el sector ya gastó en contribuciones de campaña durante el ciclo electoral de 2024 y ha encendido las alarmas entre grupos de reforma electoral que denuncian una «compra de influencia» que margina al ciudadano común.

Fairshake y sus aliados: el músculo financiero de la industria cripto

Fairshake, el súper PAC más poderoso del sector, recaudó $133 millones solo durante 2025, alcanzando un total de más de $190 millones en efectivo disponible para las elecciones de medio término de 2026. Entre los principales donantes se encuentran la firma de capital de riesgo a16z, que aportó $24 millones iniciales; el exchange Coinbase, que contribuyó con $25 millones; y la empresa de pagos blockchain Ripple, que también donó $25 millones.

En el ciclo electoral de 2024, la industria de las criptomonedas gastó al menos $245 millones en contribuciones de campaña, una cifra que refleja el creciente interés del sector por influir en el panorama político estadounidense.

«Este tipo de compra de influencia termina por socavar el proceso democrático al marginar a los estadounidenses de a pie, asegurando que sus voces e intereses queden relegados a los deseos desreguladores de la industria cripto», señaló Saurav Ghosh, del Campaign Legal Center, en declaraciones citadas por el informe.

La meta en el Congreso: la CLARITY Act y el giro electoral

La CLARITY Act es la ley marco que la industria busca para regular el mercado de criptomonedas en Estados Unidos. El proyecto fue aprobado en la Cámara de Representantes durante el verano de 2025, pero permanece estancado en el Senado. La iniciativa no satisface ni a Coinbase ni a los demócratas del Senado, quienes han expresado preocupaciones éticas y de supervisión.

El contexto político es particularmente relevante para la industria. Históricamente, el partido del presidente en funciones —actualmente el Republicano— tiende a perder las elecciones de medio término, un patrón que se ha mantenido durante 80 años. Dado que la industria cripto cuenta con mayor respaldo en el Partido Republicano, el resultado de estas elecciones podría ser determinante para sus objetivos legislativos.

En la votación del Senado sobre la GENIUS Act, casi el doble de senadores demócratas votaron en contra que a favor, lo que evidencia la división partidista en torno a la regulación cripto.

Mientras los hermanos Winklevoss, fundadores de Gemini, apuestan por el bando conservador a través del PAC Digital Freedom Fund, otros actores del sector optan por una estrategia más diversificada. «No creo que nadie en esta ciudad recomiende que una industria ponga todos los huevos en una sola canasta», advirtió el representante Sam Liccardo, demócrata de California, en declaraciones a Politico en octubre de 2025.

De los anuncios de celebridades a los PACs multimillonarios: la evolución del lobby cripto

La estrategia política de la industria de las criptomonedas ha evolucionado significativamente en los últimos años. Durante el auge del mercado entre 2020 y 2021, el sector invirtió fuertemente en publicidad masiva, incluyendo anuncios protagonizados por celebridades como Matt Damon y el patrocinio del estadio FTX Arena en Miami.

Paralelamente, el lobby directo experimentó un crecimiento exponencial. Coinbase aumentó su gasto en actividades de cabildeo de $1.5 millones en 2020 a $3.9 millones en 2021. Ripple, por su parte, elevó su inversión de $330,000 en 2020 a más de $1.1 millones en 2021.

El caso de Sam Bankman-Fried, fundador de FTX, marcó un punto de inflexión. Bankman-Fried donó $100 millones durante las elecciones de medio término de 2022, financiando campañas de ambos partidos políticos. Los fiscales citaron que el empresario «aprovechó esta influencia para presionar al Congreso y a las agencias reguladoras». El colapso de FTX y de la criptomoneda Terra entre 2022 y 2023, junto con la represión regulatoria liderada por Gary Gensler al frente de la SEC, obligaron a la industria a replantear su estrategia.

Durante el ciclo electoral de 2024, el expresidente Donald Trump prometió el fin de la «regulación por medio de acciones legales», lo que alineó a gran parte del sector con el bando republicano. Los PACs clave incluyeron a Fairshake, que recaudó $260 millones entre 2023 y 2024, con $92 millones provenientes de Coinbase; Defend American Jobs, que realizó gastos independientes por $57 millones; y Protect Progress, con $34.5 millones en gastos independientes.

«Los súper PACs se están poniendo de moda para los intereses especiales que quieren hacerse notar en Washington», explicó Michael Beckel, de la organización Issue One. «Ahora vemos súper PACs sectoriales con cuentas bancarias masivas».

El lobby cripto en la Casa Blanca de Trump: «politizar» las elecciones

La influencia de la industria cripto en Washington se ha intensificado durante la administración Trump. Ejecutivos de empresas blockchain visitan regularmente la capital para asesorar a legisladores y funcionarios.

«La administración Trump está repleta de expertos de la industria tecnológica que han actuado en interés de sus propias empresas, no del pueblo estadounidense, para amañar las políticas en su propio beneficio», afirmó Alix Fraser, también de Issue One.

Un ejemplo reciente de esa influencia es el caso del proyecto de ley de estructura de mercado para las stablecoins, que se estancó en enero cuando Coinbase retiró su apoyo. La razón: una disposición que prohibiría los rendimientos de las stablecoins para los consumidores. Mientras los bancos presionan para mantener esa prohibición, Coinbase la califica de «anticompetitiva». La Casa Blanca celebró una cumbre a puerta cerrada para abordar el tema, pero no se alcanzó ningún acuerdo. Los demócratas del Senado se muestran optimistas, y el líder de la minoría, Chuck Schumer, está «desesperado» por aprobar la ley, según fuentes citadas en el informe.

El impacto sistémico de este poderío financiero es motivo de creciente preocupación entre organizaciones de la sociedad civil. «El dinero grande de los lobbies desplaza las prioridades de la mayoría de los votantes», señaló Rick Claypool, de Public Citizen. «Esto alimenta el cinismo y erosiona la fe en nuestras instituciones democráticas».

La amenaza a la integridad de las elecciones del Midterm

La creciente influencia del lobby cripto en Washington coincide con un momento en que la integridad del proceso electoral estadounidense enfrenta cuestionamientos desde los niveles más altos del gobierno. El expresidente Donald Trump, figura central del Partido Republicano, ha declarado que «los republicanos deberían nacionalizar la votación» y que solo aceptará resultados electorales que considere «honestos», sin presentar pruebas de que exista fraude masivo.

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha admitido no tener pruebas de fraude electoral. Marc Elias, del Elias Law Group, afirmó que Trump «no está interesado en seguir la Constitución».

En este contexto, la capacidad de la industria cripto para influir en el Congreso y en las agencias reguladoras mediante contribuciones multimillonarias plantea interrogantes sobre el equilibrio entre el derecho a la participación política y la integridad del proceso democrático. Como advirtió Saurav Ghosh, del Campaign Legal Center, este modelo de financiamiento «asegura que las voces e intereses de los estadounidenses de a pie queden relegados a los deseos desreguladores de la industria cripto».

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