Ray Dalio Advierte: Las CBDC Llegarán y Serán un “Mecanismo de Control” sin Privacidad
El influyente gestor de fondos Ray Dalio, fundador del gigante de inversiones Bridgewater Associates, afirmó en una entrevista televisada que las Monedas Digitales de Banco Central (CBDC) son inevitables. Aunque destacó su potencial para agilizar transacciones, advirtió que su naturaleza programable eliminaría la privacidad financiera y otorgaría a los gobiernos un poder sin precedentes para controlar, gravar o incluso excluir a ciudadanos, convirtiéndolas en un “mecanismo de control muy efectivo”. Sus declaraciones se produjeron en el programa “Tucker Carlson Show”, emitido el lunes, donde también abordó temas como la crisis de deuda global y el rol del oro.
Un Futuro Inevitable con una Visión Dual
En la entrevista, Dalio fue claro al afirmar: “Creo que se hará”, señalando que la llegada de las CBDC es una cuestión de tiempo. Presentó una visión dual de este fenómeno, reconociendo posibles ganancias en eficiencia operativa, similares a las de los fondos del mercado monetario, pero alertando sobre importantes contrapartidas que afectarían a la autonomía individual.
Beneficios de Eficiencia vs. Riesgos de Control
Dalio señaló que, desde una perspectiva técnica, las CBDC podrían facilitar y agilizar significativamente las transacciones de pago, simplificando operaciones dentro del sistema financiero.
Sin embargo, el núcleo de su advertencia se centró en los riesgos. El gestor fue contundente al afirmar que con una CBDC “no habrá privacidad”, ya que todas las transacciones serían conocidas por el gobierno emisor. Aunque esto podría ser una ventaja para combatir actividades ilegales, Dalio enfatizó el riesgo de una vigilancia financiera masiva. Además, señaló que estas monedas “probablemente no ofrecerían interés”, lo que las convertiría en un depósito de valor ineficaz en contextos de depreciación monetaria.
Implicaciones de una Moneda Programable: Más Allá del Pago
El Poder de Gravar y Controlar
El verdadero cambio, según Dalio, radica en la capacidad de programación. Un gobierno podría utilizar una CBDC para imponer impuestos directamente, ya que “pueden tomar tu dinero” de manera automatizada. También se podrían establecer controles de capitales o tipos de cambio de forma instantánea y generalizada. Dalio extendió esta preocupación al plano internacional, señalando el riesgo para tenedores extranjeros, cuyos fondos podrían ser congelados si su país de origen es objeto de sanciones.
El Riesgo del “Debanking” Político
La advertencia más severa del inversor se refirió a la posibilidad de exclusión financiera. Dalio alertó de que las autoridades “podrían ‘desconectarte’ de una CBDC si estás ‘políticamente desfavorecido'”. Este escenario plantea implicaciones profundas para la disidencia y la libertad financiera, al otorgar al estado una herramienta para aislar a individuos o grupos del sistema de pagos esencial.
El Panorama Global y el Caso de Estados Unidos
Estado Actual de las CBDC en el Mundo
El avance hacia las CBDC es un fenómeno global, aunque desigual. Según datos del rastreador del Atlantic Council, solo tres países han lanzado oficialmente una CBDC: Nigeria, Jamaica y Las Bahamas. Sin embargo, 49 naciones se encuentran en fase piloto, incluyendo potencias como China, Rusia, India y Brasil. Otros 20 países tienen una CBDC en desarrollo y 36 más la están investigando. Un ejemplo destacado es la propuesta del banco central de India, realizada en enero, para vincular una futura CBDC con las de otros países de los BRICS.
La Excepción Estadounidense
Frente a este impulso global, Estados Unidos representa un caso aparte. El presidente Donald Trump se ha mostrado abiertamente contrario a una CBDC estadounidense. De hecho, en enero de 2025 firmó una orden ejecutiva que prohíbe su desarrollo, marcando un contraste significativo entre el avance técnico en otras partes del mundo y el estancamiento político en la mayor economía del planeta.
En síntesis, la advertencia de Ray Dalio presenta a las CBDC como un arma de doble filo. Por un lado, prometen ganancias en eficiencia para el sistema financiero; por el otro, conllevan la potencial pérdida de privacidad y autonomía financiera para los individuos. Su análisis subraya que, mientras decenas de países experimentan con esta tecnología, el debate fundamental sobre el equilibrio entre control estatal y libertades individuales está más vigente que nunca.




















