State Street advierte: El dólar podría caer un 10% en 2026 si la Fed recorta tasas agresivamente
Estrategas de State Street, uno de los mayores gestores de activos del mundo, advierten que el dólar estadounidense podría depreciarse hasta un 10% en 2026 si la Reserva Federal implementa más recortes de tasas de interés de los que espera el mercado. Este escenario se ve reforzado por un posible cambio en el liderazgo del banco central. Históricamente, un dólar más débil ha creado un entorno favorable para activos de riesgo como Bitcoin, aunque la relación no es automática.
El pronóstico de State Street y el mecanismo de presión
Durante una conferencia en Miami, Lee Ferridge, estratega de State Street, planteó un escenario en el que el dólar podría perder hasta un 10% de su valor durante el próximo año. Ferridge señaló que, si bien un escenario base “razonable” contempla dos recortes de tasas por parte de la Fed este año, los riesgos apuntan a una política monetaria más laxa.
“Tres es posible,” afirmó Ferridge, refiriéndose a la posibilidad de que la Fed realice tres recortes en lugar de dos.
La lógica detrás de esta advertencia se centra en el impacto de los tipos de interés. Un ciclo de recortes más agresivo reduciría el atractivo relativo de los activos denominados en dólares para los inversores internacionales. Como explicó Ferridge, esto podría llevar a que los inversores extranjeros aumenten su cobertura cambiaria (hedging), vendiendo dólares para proteger los rendimientos de sus inversiones. Esta dinámica amplificaría la presión a la baja sobre la divisa estadounidense.
El contexto político y las expectativas del mercado
Expectativas actuales y la incógnita del liderazgo
El consenso del mercado, según los datos del CME FedWatch Tool, actualmente descuenta dos recortes de tasas para 2026, con una alta probabilidad de que el primero se materialice en junio. La tasa de fondos federales se encuentra actualmente en un rango objetivo del 3.50% al 3.75%.
Sin embargo, un factor de incertidumbre significativo es el posible cambio en la cúpula de la Reserva Federal. Los analistas señalan que el presidente Donald Trump podría nombrar a Kevin Warsh como sucesor de Jerome Powell. Warsh es percibido en los círculos financieros como partidario de un ritmo más agresivo de recortes de tasas. Su eventual llegada a la presidencia de la Fed añadiría un riesgo al alza a la posibilidad de que los recortes superen las expectativas actuales, sustentando el escenario de debilidad del dólar.
Implicaciones para Bitcoin y los activos digitales
Un catalizador histórico, pero no automático
Un dólar estadounidense en declive ha sido históricamente un factor macroeconómico observado como potencialmente positivo para activos como Bitcoin. La lógica subyacente es una relación inversa frecuente entre el Índice del Dólar (DXY) y el precio de la criptomoneda líder. Un dólar más débil puede facilitar las condiciones financieras globales y empujar a algunos inversores hacia activos alternativos percibidos como cobertura. Este contexto adquiere relevancia dado que el DXY tocó recientemente un mínimo de cuatro años.
No obstante, los expertos advierten que esta correlación no es automática ni consistente en el corto plazo. El rendimiento de Bitcoin no ha seguido mecánicamente cada episodio de debilidad del dólar. Factores internos del mercado cripto, como la toma de ganancias o el sentimiento general de aversión al riesgo, pueden atenuar o incluso anular temporalmente el impacto positivo de un dólar a la baja.
Conclusión: Un escenario de vigilancia para 2026
En definitiva, la trayectoria del dólar estadounidense en 2026 parece depender crucialmente de la política monetaria de la Fed y de quién la dirija. Si se materializa un escenario de recortes más agresivos, podría concretarse la advertencia de depreciación del 10% planteada por State Street. Este entorno macroeconómico crearía, en teoría, un viento de cola para las criptomonedas. Sin embargo, los inversores deberán observar la relación entre el dólar y Bitcoin con cautela, reconociendo que el mercado digital está influenciado por una compleja combinación de factores más allá de los movimientos cambiarios.


















