Turkmenistán Legaliza la Minería y el Intercambio de Criptomonedas: Una Nueva Era Económica en 2025
En un movimiento que marca un hito en su historia económica, Turkmenistán ha cruzado un umbral audaz. A partir del 1 de enero de 2025, la minería y el comercio de criptoactivos son actividades legales y reguladas en este país de Asia Central, tras la firma de la ley por el presidente Serdar Berdimuhamedow a finales de noviembre. La paradoja es evidente: una nación famosa por su hermetismo y control da un paso formal hacia la economía digital global.
Esta medida no es un experimento aislado, sino una estrategia calculada para diversificar una economía históricamente dependiente del gas natural y buscar un nuevo posicionamiento en el mapa financiero regional.
Minería, Exchanges y Más: Un Vistazo a la Regulación Cripto de Turkmenistán
La nueva ley establece un marco preciso. En primer lugar, legaliza explícitamente la minería de criptomonedas, permitiendo incluso que no residentes operen granjas de minería dentro del territorio, previo registro oficial. Esto incluye la autorización para formar y operar mining pools, facilitando la participación a diferentes escalas.
En segundo lugar, regula el intercambio. Los exchanges que deseen operar con base en Turkmenistán deberán obtener una licencia y cumplir estrictos protocolos internacionales de KYC (Conozca a Su Cliente) y AML (Lucha contra el Lavado de Dinero). Además, se imponen requisitos de seguridad, como el almacenamiento en frío (cold storage) para la custodia de activos.
Es crucial entender los límites. La ley aclara que las criptomonedas no son reconocidas como moneda de curso legal, dinero fiduciario o valor bursátil en el país. Turkmenistán no está adoptando una criptodivisa como el bitcoin para pagos cotidianos, sino creando un entorno regulado para la industria que la sustenta, diferenciándose así de casos como el de El Salvador.
Más Allá del Gas: La Estrategia de Diversificación Económica de Turkmenistán
El “por qué” de esta decisión tiene varias capas. La principal es económica: reducir la extrema dependencia de las exportaciones de gas natural. La estrategia parece clara: aprovechar el excedente de energía –posiblemente gas que no encuentra salida fácil a mercados internacionales– para alimentar granjas de minería, transformando un recurso físico en un nuevo flujo de ingresos digital.
Turkmenistán también mira a su vecino. Kazajistán se convirtió en un gigante de la minería de bitcoin tras la prohibición en China en 2021, demostrando el potencial de la región. Emular este éxito, atrayendo capital y tecnología, es un objetivo tácito.
Esta ley se enmarca, además, en una apertura gradual. Pese a su reputación, el país ha intentado abrir sectores como el turismo y la energía; la incursión en la economía digital es la extensión lógica de esta tendencia.
Kazajistán, Pakistán y Ahora Turkmenistán: El Auge Cripto en Asia Central
La medida turkmena no ocurre en el vacío, sino en una región que se sube aceleradamente al tren cripto. Kazajistán es el pionero, aunque su boom minero ha generado tensiones en su red eléctrica.
Más revelador es el caso de Pakistán en 2025, un aliado clave que avanza a gran velocidad. Este año, Pakistán ha establecido una Autoridad Reguladora de Activos Virtuales, permitido la operación de exchanges globales como Binance y HTX, comenzado a construir una reserva de Bitcoin y nombrado a Changpeng “CZ” Zhao, ex CEO de Binance, como asesor estratégico. Esta clara tendencia entre naciones aliadas ofrece un contexto regional que legitima y presiona la movida turkmena.
¿Un Camino Sencillo? Los Obstáculos para la Adopción Cripto en Turkmenistán
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos propios del modelo turkmeno. Tres factores podrían ralentizar la adopción:
- Controles estrictos a Internet: El gobierno mantiene un férreo control sobre la red, un elemento que choca frontalmente con la naturaleza descentralizada de las criptoredes.
- Supervisión financiera rigurosa: El entorno general es de gran intervención estatal, lo que podría generar fricciones con los actores de la industria.
- Limitada inversión extranjera: El país no tiene un historial de atracción de capitales foráneos, esenciales para escalar una industria intensiva en capital y tecnología.
A pesar de esto, las oportunidades existen. Si logra ofrecer energía estable y económica con un marco regulatorio claro, podría atraer a mineros internacionales en busca de nuevas bases operativas. El éxito inicial podría llevar a una expansión futura del marco legal.
Conclusión
Turkmenistán ha dado un paso formal e irreversible al crear una legislación para las criptomonedas. Su doble objetivo –diversificar la economía y alinearse con las tendencias de sus aliados regionales– es claro.
Aunque el camino por delante está plagado de los desafíos inherentes a su modelo político-económico, el país ha puesto un pie, de manera regulada, en el mundo cripto. La pregunta final queda flotando en el aire: ¿logrará Turkmenistán convertirse en el próximo destino atractivo para los mineros globales, o su estructura interna terminará por limitar esta audaz apertura digital? El 2025 será el año que comience a dar respuestas.





















