Cargando precios...

El BIS advierte que las stablecoins fragmentan el sistema financiero y propone un «libro mayor unificado» como alternativa

Arturo Trenard Arturo Trenard · · 6 min de lectura

El BIS advierte que las stablecoins fragmentan el sistema financiero y propone un «libro mayor unificado» como alternativa

El Banco de Pagos Internacionales critica la falta de respaldo institucional de las criptomonedas estables y alerta sobre la «dolarización con stablecoins» en economías emergentes. En su informe anual, insta a acelerar el desarrollo de dinero tokenizado de bancos centrales y comerciales.

El Bank for International Settlements (BIS) ha lanzado una dura advertencia sobre el crecimiento del mercado de stablecoins, valorado en aproximadamente 316.000 millones de dólares. En su Informe Económico Anual 2026, la institución con sede en Basilea señala que estos tokens privados carecen de las garantías institucionales para servir como dinero seguro y podrían fragmentar el sistema monetario global, debilitando la soberanía de los bancos centrales. Como contrapartida, el BIS aboga por acelerar la creación de un «libro mayor unificado» que integre dinero tokenizado de bancos centrales y comerciales en plataformas reguladas.

Stablecoins: un riesgo para la estabilidad monetaria

El informe del BIS considera que las stablecoins, aunque estén vinculadas a monedas fiduciarias, carecen de las «características institucionales» necesarias para ser un medio de pago seguro y fiable a gran escala. Entre esas carencias, el organismo menciona la ausencia de una gestión de reservas adecuada y de mecanismos de rendición de cuentas que garanticen la estabilidad del token.

El documento identifica vulnerabilidades estructurales en la gestión de los activos de reserva que respaldan a las stablecoins. La falta de transparencia y supervisión sobre esos fondos expone a los tenedores a riesgos que no se presentan en el dinero emitido por bancos centrales o en los depósitos bancarios regulados.

El BIS advierte además que una migración significativa de depósitos bancarios comerciales hacia tokens digitales privados podría reducir la financiación de los bancos y, por tanto, restringir el crédito a la economía real. Este desplazamiento, según el informe, representa un riesgo sistémico que los reguladores no pueden ignorar.

La institución sugiere que el enfoque regulatorio actual puede ser insuficiente si las monedas digitales privadas continúan expandiéndose. «Las stablecoins no poseen las características institucionales del dinero emitido por el estado o los depósitos bancarios asegurados», señala el informe, lo que las convierte en un vehículo inadecuado para transacciones financieras de gran escala.

El fenómeno de la «dolarización con stablecoins»

El informe pone un foco especial en cómo la demanda de stablecoins denominadas en dólares estadounidenses está conectando los mercados de divisas con el ecosistema cripto. Este fenómeno, que el BIS denomina «dolarización con stablecoins», está teniendo consecuencias particularmente graves en economías emergentes.

En países con monedas nacionales débiles, el uso de stablecoins en dólares está erosionando la soberanía monetaria. Los ciudadanos y las empresas recurren a estos tokens como refugio de valor y medio de pago, sustituyendo parcialmente a la moneda local en sus transacciones cotidianas.

Las consecuencias para las economías emergentes son múltiples, según el BIS. Primero, se debilita la efectividad de la política monetaria local, ya que el banco central pierde capacidad para influir en las condiciones crediticias y la inflación. Segundo, se reduce la intermediación bancaria, pues los fondos migran del sistema financiero regulado hacia plataformas cripto. Tercero, aumenta la exposición a flujos de capital transfronterizos volátiles, lo que puede desestabilizar las economías en momentos de tensión financiera global.

Blockchains públicas: «no aptas» para el sistema monetario

El BIS presenta una de sus críticas más contundentes a las blockchains públicas sin permiso, como Bitcoin y Ethereum. El informe sostiene que estas redes descentralizadas no cumplen con los requisitos mínimos para ser consideradas infraestructura financiera sistémicamente importante.

«Las redes descentralizadas que dependen de la validación distribuida y carecen de una estructura de gobierno centralizada luchan por cumplir con los requisitos de escalabilidad, responsabilidad legal y finalidad de liquidación esperados de una infraestructura financiera sistémicamente importante», afirma el documento.

El informe identifica un problema económico fundamental en el consenso descentralizado: las comisiones de transacción aumentan con la actividad de la red, lo que hace que la congestión, los tiempos de confirmación largos y los costos elevados sean «características estructurales» del sistema, no fallos técnicos temporales.

Además, el BIS subraya la falta de gobernanza y responsabilidad en estas redes. Las blockchains sin permiso no tienen una entidad identificable responsable de mantener la integridad del sistema, resolver disputas o garantizar el cumplimiento de las normas financieras. Esta ausencia de contraparte responsable las hace, según la institución, inadecuadas para actividades financieras reguladas a gran escala.

La alternativa del BIS: el «libro mayor unificado»

El BIS no rechaza la tokenización en sí, sino que propone un camino diferente para aprovechar sus beneficios sin sacrificar la estabilidad financiera. Su visión es un «libro mayor unificado» que opere dentro de marcos legales e institucionales regulados.

Este sistema integraría tres elementos clave en una misma plataforma programable: dinero de banco central tokenizado (CBDC), depósitos tokenizados de bancos comerciales y activos financieros tokenizados. La combinación de estos tres componentes permitiría transacciones programables y una liquidación más rápida, preservando al mismo tiempo los fundamentos institucionales del sistema monetario actual.

Los beneficios de esta propuesta, según el BIS, son significativos. Por un lado, mantiene las ventajas de la tokenización, como la automatización de procesos y la reducción de costos de liquidación. Por otro, conserva la estabilidad, la integridad financiera y la confianza pública que caracterizan al sistema bancario tradicional respaldado por los bancos centrales.

El BIS concluye que esta es una «ruta más robusta» para modernizar los pagos sin sacrificar la estabilidad monetaria. Frente al crecimiento desordenado de las stablecoins y las limitaciones de las blockchains públicas, el organismo propone una evolución controlada del sistema financiero que aproveche la tecnología sin poner en riesgo la arquitectura institucional que sostiene la economía global.

Click to rate this post!
[Total: 0 Average: 0]