El Juicio por MEV que Divide a la Criptocomunidad: Por Qué la Fiscalía Quiere Silenciar a los Defensores de DeFi
La colisión entre la innovación tecnológica fronteriza y el marco legal tradicional rara vez ha sido tan palpable como en los tribunales estadounidenses. En el centro de esta tensión se encuentra el caso de los hermanos Anton y James Peraire-Bueno, acusados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) de orquestar una compleja explotación que extrajo 25 millones de dólares de la blockchain de Ethereum. Tras un juicio nulo declarado en noviembre de 2024, el caso ha dado un giro procesal significativo en 2025.
La fiscalía, encabezada por el Fiscal Interino Jay Clayton, se ha opuesto enérgicamente a que el tribunal admita la opinión experta de un actor clave: el DeFi Education Fund (DEF). Este movimiento no es un mero tecnicismo legal; es un pulso por la narrativa y el futuro de las finanzas descentralizadas (DeFi) y prácticas como la Extracción de Valor Máximo (MEV).
Cronología del Caso y el Reciente Movimiento Legal
El caso se remonta a una acusación formal en la que los hermanos Peraire-Bueno fueron señalados por utilizar bots sofisticados para manipular el orden de las transacciones pendientes en Ethereum, un proceso inherente al concepto de MEV, y extraer así fondos por valor de 25 millones de dólares. Los cargos iniciales —conspiración para cometer fraude electrónico, lavado de dinero y conspiración para recibir propiedad robada— conllevaban penas potenciales de hasta 20 años de prisión cada uno.
Sin embargo, el primer intento de la fiscalía por obtener una condena concluyó en un juicio nulo en noviembre de 2024, después de que el jurado no lograra alcanzar un veredicto unánime. Inmediatamente, el gobierno solicitó un nuevo juicio, que se espera tenga lugar a finales de febrero o marzo de 2026.
En este contexto, el DeFi Education Fund buscó influir en la corte presentando un *amicus brief* (un informe de “amigo del tribunal”) que apoya la moción de la defensa para desestimar el caso. La respuesta del gobierno fue rápida y contundente. En una carta dirigida a la Jueza Jessica Clarke del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, el Fiscal Interino Jay Clayton argumentó que el informe del DEF debe ser rechazado.
Su razonamiento central, según consta en la documentación judicial, es que el escrito está “desvinculado del registro del juicio” y que “simplemente repite argumentos legales ya rechazados por este Tribunal… no es probable que ayude”. La fiscalía sostiene que el tribunal ya ha considerado y descartado las bases legales que el DEF pretende reintroducir.
Las Voces en la Sala: Los Argumentos del DeFi Education Fund y la Industria
La oposición del gobierno no es a la persona de los acusados, sino al contenido y al principio que representa el *amicus brief*. El borrador presentado por el DEF el 19 de diciembre de 2024 es un manifiesto sobre los riesgos de una regulación por enjuiciamiento. En él, la organización advierte de un “efecto escalofrío” que paralizaría la innovación.
Una cita clave de su escrito lo resume: “Procesamientos como este generan ambigüedad y miedo en los desarrolladores de software, enfriando la participación en DeFi y llevando a los participantes al extranjero… El DOJ no debería adelantarse a una futura legislación”.
Su tesis es clara: aplicar leyes concebidas para el fraude electrónico tradicional a actividades complejas y abiertas en blockchains públicas crea una inseguridad jurídica insostenible. El DEF y otros actores de la industria ven este caso como un intento de criminalizar, a posteriori, una práctica que opera en un área gris tecnológica.
El DEF no está solo en este frente. Otras organizaciones de defensa de la industria, como Coin Center, ya presentaron un *amicus brief* durante el juicio inicial, desafiando directamente la teoría legal del gobierno. Significativamente, los fiscales también se opusieron a la admisión de ese informe, revelando un patrón consistente de resistencia a que perspectivas externas y especializadas informen la deliberación judicial sobre los intrincados detalles técnicos de DeFi y MEV.
El Corazón Técnico y Legal: Entendiendo el MEV y el Debate
Para comprender la magnitud del desacuerdo, es esencial definir el MEV. La Extracción de Valor Máximo (MEV) se refiere al valor que puede ser extraído de la capacidad de proponer, incluir o reordenar transacciones dentro de un bloque de la blockchain. No es un hackeo en el sentido tradicional; es más comparable a una forma de arbitraje de alta velocidad y alta tecnología, o a la priorización de órdenes en un mercado financiero.
Es una característica emergente, y a menudo controvertida, del diseño de blockchains como Ethereum, y es una práctica común entre *validators* y *searchers*.
Aquí yace la línea difusa que el caso judicial intenta trazar: ¿Cuándo una estrategia de trading automatizada y agresiva dentro de las reglas de consenso de una blockchain se convierte en una explotación ilegal o un fraude? La fiscalía enmarca las acciones de los hermanos Peraire-Bueno como un “ataque” y un “robo”, sugiriendo que sobrepasaron los límites de la competencia de mercado.
La defensa y los grupos de la industria, por el contrario, podrían argumentar que simplemente explotaron una oportunidad visible y accesible para cualquier participante con el conocimiento y los recursos técnicos suficientes, sin violar el código subyacente del protocolo.
Implicaciones y Lo que Viene: Un Precedente Peligroso
Las consecuencias de este caso trascienden el destino de dos individuos. El argumento del “efecto escalofrío” es real. Si los desarrolladores de software de código abierto y los investigadores de DeFi operan bajo la amenaza de acciones penales retroactivas basadas en interpretaciones amplias de leyes antiguas, la innovación se verá irremediablemente frenada en Estados Unidos, migrando hacia jurisdicciones con marcos regulatorios más predecibles.
Este vacío legal subraya la necesidad crítica de claridad legislativa. Iniciativas en el Congreso, como el SAFE Crypto Act, buscan establecer reglas del juego claras para los activos digitales y sus aplicaciones. El debate central es si la regulación debe surgir de un proceso legislativo deliberativo o, como teme el DEF, de precedentes judiciales establecidos a través de enjuiciamientos penales de alto perfil.
Los próximos pasos son concretos. La Jueza Jessica Clarke debe decidir primero si admite el *amicus brief* del DEF y, lo que es más crucial, si concede la moción para desestimar el caso. Si lo rechaza, el camino quedará despejado para el nuevo juicio programado para 2026. La resolución final de este caso, sea cual sea, sentará un precedente fundamental sobre cómo el sistema legal estadounidense interpreta y juzga la complejidad de las finanzas descentralizadas.
Conclusión: Una Batalla por el Futuro de las Finanzas
El caso Peraire-Bueno se ha convertido en un microcosmos de la batalla por el alma de la economía descentralizada. En un lado, una fiscalía decidida a aplicar las leyes existentes a lo que percibe como un nuevo tipo de delito financiero. En el otro, una industria que clama por que la innovación no sea criminalizada por falta de un marco legal adaptado.
La oposición a los *amicus briefs* no es un detalle menor; es un síntoma de la profunda desconexión entre la velocidad de la tecnología y la de la ley. El veredicto final, ya sea en 2026 o después, definirá más que la culpabilidad o inocencia de dos individuos. Definirá los límites de lo aceptable en los mercados abiertos y transparentes de las blockchains, e influirá decisivamente en el mapa global de la innovación criptográfica para la próxima década.
La pregunta para la comunidad y los legisladores es clara: ¿Se construirá el futuro de las finanzas con leyes claras o con procesos penales?

















