Un Año de Paul Atkins en la SEC: Un Cambio Radical en la Regulación Cripto y el Escrutinio Político
Desde la finalización de investigaciones hasta la aprobación de ETFs, la agencia bajo el ex presidente de Trump marca un rumbo distinto al de la era Gensler, enfrentando críticas de legisladores demócratas.
Tras un año al frente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), Paul Atkins ha consolidado un giro de 180 grados en el enfoque regulatorio de Estados Unidos hacia los activos digitales. Este cambio, iniciado tras la elección de Donald Trump y la salida de Gary Gensler, ha sido aplaudido por la industria pero criticado por legisladores demócratas que cuestionan conflictos de interés y una drástica reducción en las acciones de cumplimiento.
El Contexto Político del Cambio
El viraje regulatorio tiene sus raíces en la campaña presidencial de 2024. Donald Trump, entonces candidato, prometió remover a Gary Gensler de la presidencia de la SEC como parte de una plataforma más favorable a la industria de las criptomonedas, que también incluía la creación de una reserva nacional de Bitcoin y la oposición a una moneda digital del banco central (CBDC).
La victoria electoral de Trump en noviembre de 2024 desencadenó la cadena de eventos. Gensler presentó su renuncia en enero de 2025, y el comisionado Mark Uyeda asumió el cargo de presidente interino. Este periodo de transición ofreció las primeras señales del cambio por venir.
Bajo el liderazgo interino de Uyeda, se creó un grupo de trabajo interno sobre activos digitales, encabezado por la comisionada Hester Peirce, conocida por sus posturas favorables al sector. Además, la SEC comenzó a abandonar acciones de cumplimiento, un movimiento ejemplificado por el cierre de la investigación contra la plataforma de intercambio Coinbase en febrero de 2025.
Las Acciones Clave del Primer Año de Atkins
Paul Atkins fue juramentado como presidente de la SEC el 21 de abril de 2025. En su primer año, materializó una filosofía regulatoria diametralmente opuesta a la de su predecesor. En una entrevista con CNBC el 20 de abril de 2026, Atkins declaró:
«Un año pasa rápido, pero hemos hecho un progreso enorme, creo… Prometí un nuevo día en la SEC cuando llegué, y lo hemos hecho. Hemos girado desde la vieja práctica de la regulación a través de la aplicación y la opacidad de la agencia, como, por ejemplo, con las criptomonedas».
Este alejamiento de lo que él denomina «regulación por cumplimiento» se tradujo en la finalización de investigaciones y acciones legales civiles pendientes. Paralelamente, su administración impulsó tres acciones regulatorias concretas para proporcionar mayor claridad al mercado:
- La aprobación de múltiples fondos cotizados en bolsa (ETFs) vinculados a criptoactivos.
- La firma de un memorándum de entendimiento con la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) para coordinar la supervisión.
- La emisión de un aviso interpretativo que establece que la mayoría de las criptomonedas no son valores bajo la ley federal de valores.
Las Críticas y el Escrutinio Político
El nuevo rumbo no ha estado exento de controversia. Legisladores demócratas del Congreso han acusado a la administración Atkins de posibles conflictos de interés. Su crítica central sostiene que las investigaciones abandonadas podrían beneficiar a empresas vinculadas al expresidente Trump y su familia, creando una percepción de favoritismo.
La senadora Elizabeth Warren se ha erigido como la principal voz crítica. En abril de 2026, la legisladora de Massachusetts acusó a Paul Atkins de haber engañado al Congreso durante su testimonio en febrero. Como evidencia de un relajamiento excesivo de la supervisión, Warren citó datos internos de la SEC que muestran que el año fiscal 2025 registró el menor número de acciones de cumplimiento iniciadas por la agencia en la última década.
Balance y Perspectivas
El primer año de Paul Atkins en la SEC presenta dos visiones enfrentadas. Para la industria de los activos digitales, representa un periodo de progreso, claridad y un «nuevo día» regulatorio. Para sus críticos, simboliza un peligroso retroceso en la supervisión financiera, impulsado por conflictos de interés políticos.
Este periodo establece un precedente claro de ruptura con la administración de Gary Gensler y parece estar institucionalizando un enfoque regulatorio más permisivo. No obstante, el escrutinio político, especialmente por parte de demócratas en el Congreso, probablemente continuará.
El caso subraya que, en Estados Unidos, la política sigue siendo el factor determinante clave para el panorama regulatorio de las criptomonedas, y su futuro dependerá en gran medida de los equilibrios de poder en Washington.

